A partir de febrero, las tarifas de electricidad aumentarán un 1,5% en el AMBA y las de gas un 1,6% en el resto del país. Además, el Gobierno anunció un recorte en los subsidios energéticos que afectará a 9,5 millones de hogares.
Las bonificaciones para sectores de ingresos bajos (N2) bajarán del 71,92% al 65% en luz y gas, mientras que los ingresos medios (N3) pasarán de un 55% a un 50%. Los hogares de mayores ingresos (N1) seguirán sin asistencia estatal.
También se cambiará el mecanismo de compensación para la Tarifa Social del gas: los pagos ahora irán directo a los productores, eliminando intermediarios.
Según la Secretaría de Energía, el 58% de los hogares aún recibe subsidios. La medida busca reducir el gasto estatal y avanzar en el equilibrio fiscal.

