Un informe reciente, elaborado a partir de estadísticas del Indec, detalla cómo se distribuyen los ingresos en los hogares argentinos y qué montos mensuales son necesarios para pertenecer a los distintos estratos sociales del país. Según este estudio, solo el 5% de la población se encuentra dentro de la clase alta, un grupo reducido al que se accede con ingresos mensuales iguales o superiores a los $6 millones. En tanto, menos de la mitad de los argentinos logra ubicarse dentro de la clase media.
La consultora W identificó un segundo nivel dentro de esta estructura: la clase media alta, que abarca al 17% de los hogares. Para integrarse a este segmento, se requieren ingresos mínimos de $3,2 millones, y el promedio mensual en este grupo ronda los $4,5 millones.
Por su parte, la clase media baja representa al 26% de los hogares. Estos hogares perciben entre $1,85 millones y $2,1 millones mensuales. Aunque superan la línea de pobreza, sus ingresos son ajustados y muchas veces insuficientes para afrontar gastos imprevistos.
Justo por debajo aparece la clase baja superior, que también incluye al 26% de los hogares. Aunque no se consideran pobres, sus ingresos —que van de $1,06 millones a $1,75 millones— los mantienen muy cerca del umbral de vulnerabilidad económica.
Finalmente, el informe señala que el 26% restante de los hogares vive en condiciones de pobreza, con ingresos promedio que rondan los $700.000 mensuales, cifra que se encuentra muy por debajo del costo básico de vida estimado para cubrir las necesidades esenciales.
En conjunto, los datos ponen en evidencia la marcada desigualdad económica que atraviesa la Argentina, donde una minoría accede a ingresos elevados y niveles de vida más holgados, mientras la mayoría enfrenta dificultades para sostenerse económicamente.

