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El periodista deportivo devenido en portavoz oficioso del gobierno nacional, Alejandro Fantino, desató una tormenta política y mediática al revelar en su canal de streaming una conversación privada de más de una hora con el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. En el diálogo —según relató Fantino— se abordaron temas sensibles sobre la actualidad económica del país y se atribuyó directamente a los gobernadores provinciales la responsabilidad de obstaculizar el rumbo fiscal del gobierno de Javier Milei.

Fantino aseguró que, según Caputo, los mandatarios provinciales impulsan desde el Congreso proyectos de ley que implican erogaciones del Tesoro Nacional, generando un desequilibrio fiscal que podría desembocar en un nuevo estallido económico. La estrategia del periodista —alineada con los habituales ejes comunicacionales del oficialismo— buscó instalar la idea de que cualquier deterioro macroeconómico sería producto de las decisiones del Poder Legislativo impulsadas por la oposición y ciertos gobernadores.

Sin embargo, lejos de consolidar una narrativa oficial, la jugada comunicacional terminó en un papelón. Las declaraciones de Fantino generaron incomodidad dentro del propio gobierno, al punto que el presidente Milei se vio obligado a aclarar públicamente los dichos atribuidos a Caputo. En paralelo, el ministro salió de urgencia de su domicilio para presentarse en vivo en el programa de Luis Majul, donde desmintió parte del contenido expuesto por el periodista.

El episodio dejó en evidencia una descoordinación entre los voceros informales del gobierno y sus funcionarios clave, generando ruido político que ya comenzó a repercutir en los círculos financieros. Aún no se conoce con precisión el impacto que este escándalo podría tener en los mercados, pero la tensión interna y la falta de control en la comunicación oficial agregan incertidumbre a un escenario económico ya frágil.

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