La postura de la organización gremial es que estas propuestas transfieren derechos laborales a los sectores empresariales y buscan reducir los salarios básicos en favor de un sistema que favorece mejoras individuales, centradas en el rendimiento y sin un marco de protección colectivo. Además, consideran que estas iniciativas no abordan los problemas fundamentales de generación de empleo y formalización laboral en el país.
El gobierno ha estado impulsando algunas de estas reformas a través de decretos y leyes específicas, pero desde el sindicato aseguran que no existen planes de diálogo con los representantes de los trabajadores, quienes proponen en cambio centrarse en políticas para crear empleo y fortalecer la formalidad laboral.
De cara a las próximas elecciones sindicales, el liderazgo de la central sindical se prepara para afrontar este escenario con movilizaciones y acciones de presión, buscando consolidar la oposición al proyecto y defender los derechos laborales. La elección de nuevas autoridades sindicales está prevista para principios de noviembre, en un proceso que podría marcar el rumbo de la postura del movimiento obrero frente a estas reformas.
Diversos dirigentes sindicales han expresado su rechazo a las políticas del gobierno y la consideran una regresión en los derechos laborales. En particular, critican la reducción de salarios, el incremento de la precarización laboral, la pérdida de empleos formales y el cierre de pequeñas y medianas empresas, a raíz de las medidas implementadas en el marco de los proyectos gubernamentales recientes. Se demanda, por parte del movimiento sindical, un debate nacional que priorice la recuperación del trabajo formal, el fortalecimiento de la producción nacional y la protección social de quienes están en situación de vulnerabilidad laboral.