San Luis. El Doctor Francisco Guñazú, junto al concejal Lic. Mario Silvestri, pusieron en contexto el trabajo de un «Digesto Ambiental Municipal» para la ciudad de San Luis, un proyecto que busca depurar y unificar la vasta y a menudo contradictoria normativa ambiental vigente. El objetivo final es dotar a los ciudadanos de normas claras y sencillas para exigir el cuidado del medio ambiente a todos los poderes públicos.
El trabajo, que Guñazú comenzó a desarrollar allá por el 2017, culminó recientemente en una propuesta formal, presentada ante las autoridades legislativas en julio del 2024.
Una «Purga» Necesaria Ante la Sobre normativización
El Dr. Guñazú explicó que el origen de esta iniciativa radicó en la necesidad de analizar la «enorme cantidad de ordenanzas vigentes» sobre la materia, muchas de las cuales están superpuestas, carecen de vigencia o resultan inviables en la práctica. Dado que el ambiente es «muy amplio», el primer paso fue llevar a cabo una «purga de norma» para evitar contradicciones.
Este proceso de saneamiento logró reducir el cuerpo normativo inicial a solo 21 ordenanzas.
Sin embargo, para complementar estas normas, Guñazú ha realizado un aporte adicional de 11 ordenanzas complementarias, con el fin de generar finalmente el Digesto Ambiental Municipal. Una vez aprobado el total, se establecerían las 32 o 33 ordenanzas ambientales municipales que rigen en la ciudad.
El Eje Central: Concientización y Cambio Cultural
Según el autor del proyecto, la importancia del digesto radica en la necesidad de generar una «concientización ambiental».
«Necesitamos generar un cambio cultural que priorice, que ponga en la mesa de discusión en términos prioritarios el cuidado de nuestro medio ambiente y para eso necesitamos tener normas claras, sencillas, comprensibles para todos los ciudadanos».
El doctor enfatizó que, por más «normas preciosas» que existan, si no se genera el cambio cultural desde la base, no se lograrán los objetivos buscados. Subrayó además el rol fundamental de la gestión municipal, dado que las ciudades son «grandes vectores de decisiones y de acciones que impactan en nuestro medio ambiente». Estos impactos incluyen los afluentes cloacales, las cuestiones energéticas, el transporte, los ruidos molestos y el cableado.
El Proceso Legislativo en Marcha
Respecto al devenir administrativo y legislativo, Guñazú detalló que, dado que el proyecto fue presentado formalmente hace más de un año, lo que debe ocurrir ahora es que se «ponga en marcha el análisis de esas 11 ordenanzas complementarias».
Si estas 11 ordenanzas reciben la aprobación, deberán ser unificadas en el Digesto. El objetivo, entonces, es difundir estas normas «en todos lados para que nuestra comunidad, nuestros vecinos, los puntanos sepamos cuáles son las normas que rigen, exigir su cumplimiento».
Sobre los tiempos de aprobación, el doctor se mostró optimista, indicando que, al ser temas ya abordados en comisión, es posible que algunas ordenanzas «ya pueden salir este año» (2025), y otras lo harán el próximo año (2026).
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