En diciembre, las emisiones de deuda de las provincias argentinas se dispararon, alcanzando un volumen casi cuatro veces superior al registrado en el mismo mes del año anterior. Este salto se debió en gran medida a una única operación: la colocación por parte de Santa Fe de un bono internacional por 800 millones de dólares, con vencimiento en 2034. Esa emisión no solo marcó un hito para la provincia, sino que también se convirtió en una de las pocas colocaciones subnacionales en el exterior durante el año.
A lo largo de 2025, las provincias emitieron en conjunto el equivalente a más de 9 billones de pesos, más del doble de lo registrado en 2024 en términos reales. La mayor parte de esos montos correspondió a la provincia de Buenos Aires, seguida por Santa Fe, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que también logró colocar deuda en dólares meses atrás.
El impulso de estas emisiones responde, en parte, a la necesidad de cubrir vencimientos externos que el año pasado superaron los 2.000 millones de dólares. Pero también responde a una expectativa central del Gobierno nacional: que, en 2026, tanto provincias como empresas privadas sigan canalizando dólares desde el exterior. Esos ingresos serán cruciales para complementar un flujo comercial que, pese a su superávit, no alcanzará para satisfacer toda la demanda de divisas de una economía en expansión.
El Banco Central prevé implementar este año un mecanismo de acumulación de reservas ligado al crecimiento de la demanda de pesos. Pero, al mismo tiempo, se anticipa una escasez relativa de dólares en el mercado. En ese contexto, los bonos provinciales y las obligaciones negociables corporativas podrían convertirse en uno de los principales canales de entrada de divisas, siempre que los emisores las conviertan en pesos en el mercado local.
No obstante, este flujo no es ilimitado. La disposición de los inversores a prestar dependerá de las tasas ofrecidas, la solvencia percibida y la estabilidad macroeconómica general. Si bien el actual esquema cambiario ha reducido la presión sobre el tipo de cambio, aún no genera las condiciones para un repunte exportador significativo. Por eso, la continuidad de las emisiones dependerá, en gran medida, de que el país mantenga una trayectoria creíble y prudente en su manejo económico.

