El Gobierno nacional, en conjunto con el Banco Nación, lanzó el programa “Viajá+”, un crédito de hasta $5.000.000 destinado exclusivamente a financiar viajes por Argentina, con plazos de hasta 18 cuotas y una tasa fija subsidiada del 28% TNA (costo financiero total de 39,67%). La medida busca reactivar el turismo interno en un contexto de caída del poder adquisitivo y menor circulación de turistas en destinos tradicionales como Mar del Plata, donde la ocupación hotelera en diciembre no superó el 45%.
Mientras tanto, Brasil se mantiene como el destino preferido por los argentinos, pese a que sus costos aumentaron un 15% en términos reales respecto a 2025. Aunque ya no es tan barato como antes, especialistas consideran que sigue siendo accesible, lo que explica la persistente salida de turistas al exterior. Según el INDEC, en noviembre el número de argentinos que viajó al extranjero creció un 15,3% interanual, con Brasil y Chile como principales destinos, mientras que el arribo de extranjeros al país cayó un 2,7%.
En contraste, el turismo interno muestra señales mixtas. Aunque hubo un pico en noviembre —impulsado por el feriado largo del Día de la Soberanía Nacional, que movilizó a 158.000 turistas—, los niveles generales de búsqueda y reservas siguen por debajo de los de años anteriores. En Mendoza, por ejemplo, la ocupación en diciembre fue del 37%, ligeramente superior a 2024 pero aún lejos del 40% alcanzado en 2023. Para enero, se proyecta una ocupación del 62%, aún por debajo de los niveles previos a la crisis.
Provincias como Salta y Mendoza complementan el impulso nacional con iniciativas propias: Salta reactivó su programa Código ReSalta, que ofrece descuentos de hasta 20% en más de 70 propuestas, con beneficios aéreos incluidos gracias a un acuerdo con FlyBondi; Mendoza, en cambio, espera que su temporada se fortalezca a partir de febrero, con el tradicional atractivo de la Fiesta de la Vendimia.
Según la Fundación Mediterránea, el turismo emisivo en 2026 podría al menos igualar los niveles de 2025, sostenido por tres factores: la relativa accesibilidad de Brasil, la menor incertidumbre cambiaria tras las elecciones y el “efecto Messi”, que podría motivar viajes a Estados Unidos para ver a la selección argentina. En paralelo, el turismo receptivo comienza a recuperarse gracias a una mejor competitividad cambiaria y a la realización de eventos internacionales en el país.

