Los incendios forestales en la cordillera de Chubut ya arrasaron más de 14.000 hectáreas, con múltiples focos activos que afectan a distintas localidades. Pese a ese escenario crítico, el foco más peligroso, en Puerto Patriada, logró ser contenido en un 85%, reduciendo el riesgo inmediato para las poblaciones cercanas.
Durante la tarde comenzaron a registrarse precipitaciones en parte de la región. Si bien Epuyén y el Parque Nacional Los Alerces aún presentan sectores activos, las autoridades confían en que la lluvia prevista para las próximas horas ayude a frenar la propagación del fuego.
El gobernador Ignacio “Nacho” Torres confirmó que el operativo desplegado es uno de los más grandes de los últimos años: más de 660 personas trabajan en el terreno, entre brigadistas provinciales y nacionales, bomberos voluntarios, fuerzas de seguridad y equipos técnicos, con el apoyo de ocho medios aéreos, maquinaria pesada y logística aportada por provincias como Neuquén, Río Negro, Córdoba y Santiago del Estero.
El despliegue incluye helicópteros con helibalde, aviones hidrantes, aviones anfibios y un Boeing 737 con capacidad para descargar hasta 15.000 litros de agua, además de drones, embarcaciones, autobombas y camiones cisterna. Este esquema permitió frenar el avance del fuego en Puerto Patriada, aunque la situación sigue siendo crítica en otros puntos de la comarca andina.
En Epuyén y en el área del Parque Nacional Los Alerces, los focos continúan activos debido a vientos intensos y baja humedad, que favorecen las reactivaciones. Por este motivo, el Concejo Deliberante de Epuyén declaró la catástrofe ígnea, habilitando mecanismos de emergencia para la asistencia social, sanitaria y la reconstrucción.
Las restricciones viales siguen vigentes en la Ruta 71, entre la Portada Norte y Quebrada del León, y se solicita extremar precauciones en zonas como Bahía Rosales, donde operan vehículos pesados y medios aéreos. Mientras tanto, los equipos ajustan su estrategia en función del clima, con la expectativa de que la lluvia y el descenso de temperatura ayuden finalmente a contener uno de los incendios más graves de los últimos años en la Patagonia.

