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Familias al límite. El peso de las deudas ya no da tregua: tarjetas de crédito, billeteras virtuales y fintechs devoran cada vez más ingresos, llevando la morosidad a su punto más alto en quince años. Mientras los salarios pierden poder adquisitivo y los gastos fijos no ceden, millones de hogares argentinos caen en una espiral de endeudamiento cíclico: piden prestado para pagar lo que ya deben, atrapados en tasas que superan el 65% anual.
Pero surge una alternativa concreta para romper ese círculo vicioso. Un grupo de legisladores presentó una iniciativa que propone utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES para ofrecer créditos de desendeudamiento con condiciones reales. La clave está en la tasa: equivalente a la TAMAR más 10 puntos —cerca del 45% actualmente—, resulta hasta un 30% más económica que lo que cobran los bancos privados.
El mecanismo es directo y práctico. Quien tenga deudas identifica a qué tarjeta o plataforma le debe, solicita el crédito online y la ANSES cancela esa obligación de forma inmediata. Luego, la persona devuelve el monto en cuotas con una tasa sostenible y un tope claro: la cuota nunca superará el 30% de sus ingresos. Así, una deuda asfixiante se transforma en un compromiso manejable.
La propuesta apunta a quienes más lo necesitan: jubilados, trabajadores formales e informales, monotributistas de las categorías más bajas y beneficiarios de planes sociales. En total, unos 15 millones de personas podrían acceder a montos de hasta $1.500.000 para limpiar sus historiales financieros y respirar aliviados.
No se trata de generar más deuda, sino de reemplazar una carga insostenible por una salida ordenada. En un contexto donde el crédito no bancario ya representa más del 140% de la masa salarial de cuentapropistas e informales, esta iniciativa busca devolverle oxígeno a las economías familiares. Porque endeudarse para sobrevivir no debería significar perder para siempre la posibilidad de salir adelante.
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