Las manifestaciones, que incluyeron concentraciones frente a cuarteles y la Casa de Gobierno provincial, derivaron en el acuartelamiento parcial de sectores de la fuerza. Los reclamos centrales apuntan a salarios insuficientes, precariedad operativa y la falta de asistencia en salud mental, agravada tras el reciente fallecimiento de un agente.
Salarios que no alcanzan
El sueldo base de un policía novato en Santa Fe ronda el millón 300 mil pesos mensuales. Sin embargo, los efectivos denuncian que este monto resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas y depende fuertemente del cobro de horas extras o servicios adicionales. Esta situación obliga a muchos agentes a extender sus jornadas laborales, incrementando el desgaste físico y emocional sin resolver el problema estructural del poder adquisitivo.
Hace días, el ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, anunció bonos extraordinarios de 500 mil y 250 mil pesos. Las medidas, consideradas paliativas por los manifestantes, no lograron desactivar el conflicto.
Equipamiento deficiente y condiciones precarias
Más allá de lo salarial, los reclamos incluyen carencias operativas: uniformes en mal estado, falta de insumos básicos para patrullaje y recursos insuficientes para cumplir tareas cotidianas. Familiares de los efectivos señalaron que las condiciones laborales «han quedado de lado», profundizando el malestar interno.
El detonante: salud mental desatendida
El conflicto se intensificó tras la muerte de un policía de 32 años de la Unidad Regional 2 de Rosario, quien falleció el 4 de febrero tras dispararse en la cabeza dos días antes. Según testimonios de colegas y familiares, el agente había retomado sus funciones pese a contar con licencia médica y no encontrarse en condiciones psicológicas adecuadas. Este caso reactivó con fuerza el pedido de mecanismos efectivos de contención psicológica y controles médicos rigurosos para prevenir tragedias similares.
Situación actual
Las protestas comenzaron en Rosario y se extendieron a la capital provincial, donde patrulleros se apostaron frente a la Casa de Gobierno como señal de reclamo. Durante la madrugada se registraron momentos de tensión entre manifestantes y personal de servicio. El acuartelamiento parcial refleja la magnitud del descontento, que combina demandas económicas, laborales y sanitarias.
El conflicto permanece abierto mientras los efectivos mantienen su exigencia de soluciones estructurales: salarios acordes al costo de vida, equipamiento adecuado y un sistema robusto de protección de la salud mental del personal policial.

