San Luis Opina | Economía
Tras la reglamentación del Régimen de Inocencia Fiscal, los depósitos en dólares registraron un leve crecimiento, aunque el ritmo comenzó a desacelerarse y surgen dudas sobre el alcance real de la medida. Al mismo tiempo, el sistema financiero muestra un equilibrio cada vez más marcado entre pesos y divisas, una dinámica que responde más a estrategias de cobertura que a un proceso de dolarización acelerada.
Desde que el Gobierno puso en marcha la normativa el 9 de febrero a través de ARCA, los depósitos en moneda extranjera habrían aumentado alrededor de u$s902 millones, según estimaciones privadas. Sin embargo, buena parte de esa suba estuvo vinculada a un factor puntual: el pago de la segunda cuota de amortización del Bopreal a comienzos de marzo. Al descontar ese efecto, el crecimiento resulta mucho más moderado.
Otras mediciones privadas también reflejan una desaceleración. En el último mes, el incremento habría sido cercano a los u$s45 millones, incluso considerando el período desde enero, cuando el nuevo régimen ya había sido aprobado en el Senado. En términos reales, los datos sugieren que los depósitos en dólares no se están acelerando al ritmo que el mercado esperaba tras la implementación del esquema.
El objetivo central del Régimen de Inocencia Fiscal es captar los llamados “dólares del colchón”, incentivando que los ahorros fuera del sistema se canalicen hacia el consumo, la inversión inmobiliaria o proyectos productivos. Para ello, la normativa introduce una simplificación tributaria mediante un Régimen Simplificado de Ganancias que elimina la obligación de detallar el origen de los fondos cuando se destinan a gastos personales, además de precisar el alcance de las facultades de fiscalización.
Sin embargo, la falta de incentivos económicos directos —como los que suelen incluir los blanqueos de capitales— y la persistencia de dudas sobre la seguridad jurídica estarían limitando la adhesión. Especialistas señalan que muchos contribuyentes todavía evalúan los riesgos y beneficios del régimen, en un contexto de incertidumbre política y posibles cambios regulatorios.
Algunos analistas consideran que la adhesión podría aumentar a medida que se acerquen los vencimientos de las declaraciones juradas del período fiscal 2025, previstos para principios de junio. Aun así, estiman que el impacto podría reflejarse más en inversiones en bienes durables o en el sector inmobiliario que en un incremento significativo de los depósitos bancarios.
Bimonetarismo: un equilibrio entre pesos y dólares
Luego de las elecciones de octubre, la fuerte dolarización de portafolios comenzó a moderarse. Desde entonces, el sistema financiero muestra mayor estabilidad: el crecimiento de los depósitos en dólares perdió dinamismo, mientras que los depósitos en pesos recuperaron participación.
Durante el primer trimestre del año, el reparto entre ambas monedas se mantuvo relativamente equilibrado, con un ratio cercano al 52,5%. Este comportamiento refleja un sistema con alta bimonetariedad, donde los agentes económicos distribuyen sus ahorros entre pesos y dólares como estrategia de cobertura frente al riesgo cambiario.
Aunque esta dinámica puede modificarse según las expectativas del mercado, los primeros meses del año mostraron una tendencia hacia ese equilibrio relativo. La evolución de la inflación, el tipo de cambio y las decisiones de política económica serán determinantes para saber si este esquema se consolida o si vuelve a intensificarse la dolarización en los próximos meses.

