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En el marco del estreno de su segmento «La Trama Social», el sociólogo Fernando Rodríguez Luiz analizó los fenómenos que definen el malestar contemporáneo: desde la «autoexplotación» en la búsqueda del éxito hasta el debilitamiento de los lazos que sostienen el contrato social.
¿Qué es la trama social?
El concepto central propuesto por Rodríguez Luiz define a la sociedad no como individuos aislados, sino como un todo interconectado. En esta metáfora, los individuos son «puntos» y los vínculos son los «hilos» que forman una tela; la fortaleza de estos hilos es lo que determina el estado de salud de una sociedad. Según el sociólogo, cuando el lazo es débil, los intereses individuales prevalecen sobre el colectivo, lo que deriva inevitablemente en un aumento de los conflictos sociales.
La «Sociedad del Cansancio» y la autoexigencia
Uno de los puntos más profundos de la columna fue la referencia al filósofo Byung-Chul Han y su obra La sociedad del cansancio. Rodríguez Luiz explicó que hemos pasado de ser una «sociedad disciplinaria» basada en mandatos externos y vigilancia, a una donde la vigilancia está totalmente internalizada.
Hoy, el individuo se autoexige cumplir con estándares de consumo, éxito profesional y estética corporal, lo que genera un estado de agotamiento crónico. El sociólogo ilustró esto con el caso de una joven profesional que, a pesar de cumplir con todos los mandatos (estudiar y trabajar), se siente angustiada por un ritmo de vida que la obliga a estar fuera de su casa de 5 a 21 horas sin siquiera llegar a fin de mes.
Modelos de éxito engañosos y frustración juvenil
El análisis también abordó cómo las redes sociales, especialmente TikTok, imponen modelos de éxito que resultan inalcanzables y frustrantes para los jóvenes. Se promueven figuras de «influencers» que a los 18 años ostentan autos de lujo, lo cual es una anomalía y no la regla del mercado. Esta simplificación extrema del éxito genera una gran carga de frustración en quienes, aun esforzándose, no logran esos resultados.
El quiebre del contrato social
Rodríguez Luiz advirtió sobre el peligro de un exceso de individualismo, donde el vínculo social se debilita tanto que la sociedad pierde su capacidad de reaccionar como colectivo. En este escenario, el contrato social entra en crisis: el ciudadano acepta cumplir normas y trabajar a cambio de un nivel mínimo de vida, pero cuando ese Estado no garantiza la estabilidad ni el sustento básico —incluso ante la sobreexplotación laboral—, se llega a un punto de quiebre similar al «que se vayan todos» del año 2001.
Violencia y desconexión con la realidad
Finalmente, el sociólogo vinculó la violencia escolar y los desafíos peligrosos de redes sociales con la forma en que los jóvenes se socializan a través de los videojuegos de combate. En estos entornos virtuales, la muerte es reversible («se reinicia el juego»), lo que puede generar una falta de conciencia real sobre las consecuencias de la violencia en la vida real, donde no se «revive». Esta ruptura del límite entre la fantasía y la realidad es, para el especialista, otra señal de alerta en la trama social actual.
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