Los hinchas de Newell’s vienen dulces. Anoche llenaron el estadio rojinegro y festejaron un triunfo merecido ante Olimpia en el arranque de la Libertadores. Y gritaron que la Copa es una obsesión. El equipo no jugó tan bien como el domingo, pero le alcanzó para ganar 3-1.

 

Las banderas flamearon: las caras de Juan Carlos Montes, Mario Zanabria, Marcelo Bielsa y Gerardo Martino. El Parque Independencia se cargó de hinchas, como aquellas noches de principios de los 90. “¡Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, se va a la B!”, se cantó en varios tramos, en recuerdo al vecino Rosario Central. “¡La Copa Libertadores es mi obsesión, tenés que dejar el alma y el corazón, tenés que dejarlo por Newell´s Old Boys, ya vas a ver!”, se gritó para alentar a los rojinegros. El gol se hacía esperar. Peor aún: Olimpia, tres veces campeón de la Copa, se animaba. Gabriel Heinze había parado con el pecho un cabezazo de Juan Carlos Ferreyra en la línea, casi debajo del travesaño. No la pasaba bien la Lepra: no jugaba con la prestancia que lo había hecho ante Independiente.

 

En el entretiempo, sin embargo, hubo un cambio. En la cabeza de este equipo de Martino. No de futbolista por futbolista. Entró a jugar, a dejar los nervios, las mordeduras de las uñas por la presentación. Avisó Víctor Figueroa con la cabeza. Hasta que Maximiliano Rodríguez encaró por izquierda. Una, dos gambetas para adentro. Enrique Meza lo tumbó. Penal. Ignacio Scocco, quien había recibido una plaqueta con la camiseta 100 que indica la cantidad de partidos que cumplió ayer en la Lepra, se hizo cargo. Ese gol empezó a redondear la vuelta después de siete años de Newell´s a la Libertadores, a soñar con las finales disputadas en 1988 y 1992. Era imperioso el triunfo, porque ya le había ganado Universidad de Chile a Deportivo Lara (2-0). Era necesario porque a los lepra les gusta cantar que la Copa es una obsesión. 

 

El 2-0 se produjo ya en otro contexto: bajaron los oles de las tribunas. Horacio Orzán se adueñó de una pelota en la mitad de la cancha y picó hasta el área para recibir el tomá y hacelo. Lo hizo. Newell´s, después del descuento y del gol de la Fiera Rodríguez, revalidó todo lo que cambió para bien con el Tata. “Sabíamos que iba a ser duro. Esto es una Copa y si bien nunca la jugué, el entrenador nos dijo que son partidos durísimos”, dijo Heinze. El jueves que viene enfrentará a Deportivo Lara en Cabudare. En su última participación, en 2006 con Nery Pumpido como DT, superó la zona de grupos y cayó en octavos de final ante Vélez. Era otro club, un conjunto que había sido desmembrado después del título con Américo Gallego. Ahora hay figuras en las tribunas, en la conducción y en el plantel. Los trapos del mañana buscan rostros. Ellos ponen la cara.
Fuente: El Gráfico 

 

Deja un comentario