El Banco Central podra utilizar reservas para fines productivos

La confirmación oficial de que en 2013 no se pagará el premio de fin de año por el cupón PBI libera unos 3000 millones de dólares del Fondo de Desendeudamiento para gastos de infraestructura e importación de bienes de capital del sector público.

Por Tomás Lukin para Página 12

En 2013 Argentina debe cancelar alrededor de 16 mil millones de dólares entre vencimientos de capital e intereses. La cifra contempla los pagos correspondientes a organismos multilaterales, deuda intrasector público y obligaciones con acreedores privados. El vencimiento más importante del año es el pago del Bonar VII, que asciende a 2000 millones de dólares en septiembre. El segundo pago en relevancia son los títulos Descuento, que se pagan en junio y diciembre por un monto total que ronda los 1200 millones de dólares. El resto de las obligaciones está distribuido a lo largo del año.

El Gobierno está autorizado por el Presupuesto 2013 a utilizar 7967 millones de dólares de las reservas del Banco Central para cancelar vencimientos de deuda en moneda extranjera con acreedores privados. La cuarta edición del Fondo del Desendeudamiento, la versión más grande del mecanismo que se inició en 2010, contempla la posibilidad de destinar una parte de esos recursos para gastos de infraestructura e importación de bienes de capital del sector público. Esa posibilidad se habilita si las reservas utilizadas por el Fondea para el pago de deuda respecto de las previstas en el Presupuesto arrojan un excedente.

Para que eso sucediera, era necesario que en 2012 el producto creciera por debajo de 3,26 por ciento y, por lo tanto, no se disparara el pago del Cupón PIB. El viernes, cuando el Indec anunció que el año pasado el crecimiento fue de 1,9 por ciento, se confirmó la disponibilidad de cerca de 3000 millones de dólares de las reservas del BCRA para, según confirmaron desde la autoridad monetaria, financiar importaciones de combustibles, equipos de perforación y demás gastos de infraestructura que requieran divisas para su adquisición.

Ese escenario ofrece un alivio al sector externo y al tensionado mercado cambiario al tiempo que permite destinar parte de las reservas internacionales del Banco Central para proyectos de desarrollo. La estrategia desplegada por el Gobierno es una política difundida a nivel mundial y con abundante experiencia histórica exitosa. Después de la Primera Guerra Mundial, los bancos centrales de Italia e Inglaterra llegaron a ser propietarios de otros bancos y activos industriales, al tiempo que jugaron un rol activo en el financiamiento de largo plazo y la reconstrucción de sectores industriales completos que habían sido destruidos durante la guerra.

Más recientemente, como respuesta a la inestabilidad financiera global, el gobierno de Japón recurrió en 2009 a 5 mil millones de dólares de sus reservas para auxiliar empresas durante la crisis. India, China, Singapur y Rusia destinan una porción de sus cuantiosas reservas para financiar obras públicas como autopistas o centrales eléctricas y fondear distintas empresas estatales. En Brasil, México y Uruguay recurrieron a los activos de sus bancos centrales para pagar deuda externa. Por ahora, el Gobierno solo podrá utilizar parte de esas reservas excedentes del Fondo de Desendeudamiento para compras siempre que tengan efecto monetario neutro, es decir, para los pagos en dólares de bienes de capital que efectúe el Tesoro en operaciones con el exterior.

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