Voto Joven – Voto de Confianza

El tema del voto voluntario de los jóvenes de 16 años sigue levantando polvareda. Parece que el ejercicio democrático y la ampliación de derechos traen aparejada la sospecha y el temor.

Por León Repetur

Voces “autorizadas” que se oponen al voto joven, hablan de uso de inocentes, de poca capacidad para entender la política, de desgano o falta de interés, de adoctrinamiento o del viejo y remanido “lavado de cerebros”.

Y muchos encuestadores ya calculan como se repartirán las preferencias en función de análisis sociológicos y rebuscadas elucubraciones de lo que piensan y quieren los chicos y chicas, que harán su debut en las elecciones de este año.

Lo que es un simple ejercicio político en el marco de la democracia, lo transforman en una difícil y laberíntica zona de discusión, preñada de sospechas, temores y fantasías.

Se olvidan, los que así piensan frente a este tema, que ellos mismos siempre hablan de la falta de educación, de cultura, de participación, de individualismo, de cultura light, de pereza mental y laboral, entre otras carencias que les adjudican a los jóvenes.

Sin compartir ninguna de estas características como propias del sector juvenil, igual me parece interesante reflexionar cuáles de ellas, de esas que los temerosos y desconfiados creen que caracterizan a la descarriada juventud, se mejoran con el voto joven.

En principio, el solo hecho de considerar a la política como la práctica cultural por excelencia, el voto de todos los ciudadanos nos pone en una posición de privilegio para entender mejor nuestra economía, nuestra educación, nuestra salud, nuestro futuro. Si la política se ocupa de la actividad que realizan ciudadanos en libertad para mejorar su convivencia, manejar sus conflictos y seleccionar los representantes que conducirán los destinos de su comunidad, es la práctica que mejor nos sirve para superar aquellas supuestas carencias. Una intensa acción por parte de los partidos políticos, el sistema educativo, la familia y los medios de comunicación en este sentido, aportarían en mucho a consolidar esta cultura política y participativa a la que han sido convocados los jóvenes a partir de los 16 años.

LEÉR MÁS  El colectivo del "Chaqueño Palavecino" quedó atascado en el centro

Lamentablemente quienes piensan en los jóvenes como descerebrados, tampoco alcanzan a detectar el impacto que este compromiso político desata en los jóvenes y en toda la sociedad. Y además se le suma la escasa profundidad y territorialidad de su práctica política.

Por lo cual no detectan la creciente demanda de los jóvenes a protagonizar la acción política y solidaria.

En ese grupo de opinión predomina el temor y la desconfianza en la juventud, y le atribuyen al gobierno y a quienes apoyan esta decisión, estar movidos por intereses espurios e inconfesables. Lo mismo que ocurrió con la convocatoria a la reforma de nuestra constitución. El árbol no les deja ver el bosque.

El otro sector en el que me incluyo, parte de una visión totalmente diferente. El sector juvenil, como otro sector de la sociedad, es heterogéneo y diverso. De ninguna manera podemos caer en la artificialidad de caracterizarlos en bloque. Su cultura también es heterogénea y lo mismo sus comportamientos y conductas. Eso hace más compleja la responsabilidad de cada uno de los sectores de la comunidad.

LEÉR MÁS  Los 12 ganadores del “Eco-Calendario Puntano 2019” ya tienen sus bicicletas

Los que transcurrimos nuestra juventud en el nefasto período de los golpes de estado y las dictaduras, sentimos en carne propia ser tratados como ignorantes, sospechosos y delincuentes por quienes conducían a la fuerza e ilegalmente el Estado. Y por eso nadie en su sano juicio, puede acusarnos de haber reaccionado de manera violenta. Para desgracia del país, la conducta de los mayores de aquella época: políticos, militares, universitarios, empresarios, educadores, etc., le costó al país un fenomenal retroceso y la pérdida de vidas valiosas, que aún hoy se sienten.

Abrir la participación a la vida política a temprana edad, educar para la democracia y la paz, enseñar el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de los deberes, dialogar en la casa, en la escuela y en los demás espacios de la vida comunitaria, es la tarea más productiva para el crecimiento de un país que puede existir.

Como dicen los especialistas en educación de Finlandia: “Hoy somos el país mejor posicionado educativa y productivamente porque pasamos de un sistema educativo y político basado en el control y la disciplina a un sistema basado en la confianza y la profesionalidad”.
Poner en marcha el voto joven es un voto de confianza.

Deja un comentario