Academia de campeones

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En un Cilindro repleto, Racing venció 1-0 a Godoy Cruz, hizo lo que tenía que hacer y se coronó campeón luego de 13 años de sequía. Ricky Centurión marcó el único gol del partido. Como en 2001, Diego Milito se convirtió en hombre clave para una nueva alegría del club de Avellaneda.

13 años, una espera eterna para cualquier hincha. Pero llegó, y ya podés gritarlo. Levantá la camiseta, exprimí la garganta hasta donde te dé, porque Racing volvió a coronarse campeón. Como en 2001 tuvo en Diego Milito a su Príncipe, a su pilar para construir una nueva alegría. Sólo necesitaba dar el paso final y derrotar a Godoy Cruz, y lo terminó logrando con el cabezazo de Ricky Centurión que pasará a la historia.

Atrás quedó aquella derrota ante Independiente, los cuestionamientos a Saja y las dudas que surgieron sobre Cocca. Esos papeles se quemaron en la hoguera, porque el título de campeón eligió descansar en Avellaneda. Y merecimientos sobran: este equipo fue creciendo de a poco y terminó superando en el sprint final a un River que parecía imbatible. 

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La imagen del Cilindro, repleto y conformando una fiesta eterna, quedará inmortalizada en la retina de hinchas y jugadores que fueron vitales para esta nueva estrella. El desahogo y la alegría serán momentáneos, pero este título, tan batallado, quedará para siempre acompañando en la vitrina a la inmensa historia de Racing. 

Fuente: Olé