Vergés, Mazzón y Velasco pretenden la derrota de Enrique Ponce

La historia política de Alfonso Vergés se parece bastante a la del personaje de la película Forrest Gump: un tipo que solo con caminar y tocando las puertas adecuadas se construye un nombre detrás  del cual no hay nada. Perdón, corrección: detrás del nombre de Alfonso Vergés está el de Juan Carlos Velasco, íntimo amigo de Juan Carlos Mazzon, quienes con sus operaciones políticas han posibilitado la precaria supervivencia electoral de Vergés, quien a partir de 2004 se dedicó a dilapidar el capital político que consiguió la lucha de la Multisectorial.

Alfonso Vergés cobró una mínima notoriedad cuando en 2004 la Multisectorial opositora a Alberto Rodríguez Saá instaló una carpa blanca frente a la casa de gobierno y a los pocos días los beneficiarios del reciente Plan de Inclusión, a las órdenes de Zulema Rodríguez Saá le prendieron fuego. Fue entonces que una fría mañana de mayo, el profesor Tato Iglesias llegó acompañado de un muchacho cuya presencia en principio no despertó mayor interés. Como Iglesias efectuaba declaraciones a los medios y el muchachito calvo no se despegaba de él sino, por el contrario, en un momento de la conferencia de prensa Tato le cedió la palabra a Vergés, es que entonces todos los periodistas preguntaron “¿quién es este pelado?” y entonces Tato, con la voz cascada que lo caracteriza respondió circunspecto: “Es el doctor Alfonso Vergés, abogado de la Multisectorial”.

Luego se conocieron algunos datos biográficos mínimos de la reciente incorporación de la Multisectorial, como por ejemplo que Vergés en ese entonces era ayudante de cátedra en la materia psicología jurídica, en la Facultad de Ciencias Humanas, facultad en la que Tato Iglesias era toda una institución. También se supo luego que Vergés había intentado afiliarse a la Unión Cívica Radical, pero que en el partido de la 9 de Julio le habían rechazado la afiliación, pero hasta ahí llegaba el pedigree político del joven abogado, cuyo estudio en la actualidad cuenta con un cliente de pasado tenebroso como es el ex Obispo Juan Rodolfo Laise

Pasó el tiempo, la Multisectorial se diluyó pero Vergés para ese entonces ya gozaba del padrinazgo de Juan Carlos Velasco, quien siempre se las rebusca para empiojar a la oposición mediante operaciones berretas, luego de las cuales terminan todos peleados y entonces Velasco invocaba la presencia del sempiterno Juan Carlos Mazzón para que pusiera orden (siempre a favor de Velasco, claro). Velasco, por su parte, gozó de 15 minutos de fama cuando el Chupete Manzano era Ministro del Interior de Menem y Velasco era agente de la SIDE, y entonces el hoy operador de Juan Carlos Mazzón en San Luis fue descubierto realizando espionaje ideológico contra estudiantes secundarios.

El concejal Vergés

El 9 de noviembre de 2003 Daniel Pérsico fue electo intendente y desde entonces padeció el asedio de las huestes de Rodríguez Saá, quienes es el 23 de noviembre de ese mismo año, con la complicidad de los hermanos Laborda Ibarra, eligieron como intendente a María Angélica Torrontegui. Juan José Laborda Ibarra, candidato  a intendente del Partido Nuestro Compromiso, consideró al fallo judicial truculento producido por el Superior Tribunal de Justicia que posibilitó las elecciones convocadas por Rodríguez Saá, como el resultado de “un acto irresponsable del intendente Carlos Ponce, que no supo hacer bien las cosas”.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación, luego de un año de lucha y de la coexistencia durante ese tiempo de una doble intendencia, le dio la razón a Carlos Ponce y a Daniel Pérsico, quien en 2005 se presentó como candidato a Senador Nacional y resultó electo. En esa elección Alfonso Vergés fue electo concejal como segundo de Francisco Rosales y luego suplantó a Pérsico en la Intendencia. Es decir: Vergés a través de una elección solo llegó a concejal y nunca ganó la intendencia, sino que, todo lo contrario: luego se la entregó a Alicia Lemme, cuando en 2007 completó el mandato de Pérsico perdió las elecciones.

Vergés estuvo 544 días a cargo de Intendencia en reemplazo de Daniel Pérsico y durante ese tiempo desconoció todos acuerdos políticos heredados de la Multisectorial y se rodeó en cambio de una corte de amigos. Quedó claro a medida que las elecciones de 2007 se acercaban que los amigotes metidos a funcionarios no servían para cosechar los votos que Alfonso necesitaba y fue entonces que junto a Juan Carlos Velasco comenzaron a presionar al Tribunal Electoral Municipal para que se prestara a un mayúsculo fraude, apriete que ni la entonces concejal Rosa González, Estela Aragón ni Ignacio Campos toleraron. Vergés los culpó a ellos de la derrota y posteriormente de manera patética salió a denunciar que había sido víctima de fraude, mostrando varios kilos de padrones que ya nadie recuerda dónde fueron a parar

Pero para mencionar algunos de los desatinos en la gestión de Vergés, basta recordar que en tiempos en que la Cámara de Comercio pedía el ensanchamiento de veredas, Vergés no tuvo mejor idea que construir en Rivadavia casi Pedernera una empalizada con caños amarillos, unidos por una pared de hormigón que ni siquiera un niño hubiera construido de manera tan negligente y desprolija, pared que luego de las críticas y de los trastornos que ocasionaba, fue demolida en silencio.

Luego de la derrota contra Alicia Lemme, Vergés se tomó casi un lustro sabático, solo que de triste ayudante universitario pasó a desempeñarse como productor agropecuario fascinado por las 4×4, en una de las cuales protagonizó un sonado incidente de tránsito, cuando por hacerse el enojado quiso frenar el tránsito de un camión de caudales y el camión aceleró arremangándole la mitad de la carrocería a la flamante camioneta.

De acuerdo con fuentes de la gerencia del Banco Nación, una mañana en que Vergés retiraba su reciente 4×4 de la cochera de su casa de San Martín casi España, obstruyó el tránsito del camión de caudales que iba a reponer los billetes del cajero automático de la Universidad. Como la legislación impide que se pueda detener a los transportes de dinero con pretextos nimios por el peligro siempre latente de los asaltos, es que el chofer del camión profirió un sonoro bocinazo para que Vergés terminara de cerrar el portón y sacara de una buena vez el cachivache que había dejado atravesado sobre calle San Martín. Vergés entonces contestó al bocinazo “Bajate si sos macho, ¿sabés quien soy yo?” a lo que el chofer del camión respondió con una acelereda que le arrancó casi un costado completo a la camioneta. Vergés se acomodó entonces su flequillo artificial y salió furioso hacia el Banco Nación a pedir a viva voz que echaran al chofer del camión, pero solo consiguió que el gerente de entonces lo sacara casi a empujones y que el seguro no le cubriera ni siquiera el valor de una óptica.

Pasó el tiempo y luego de innumerables anuncios a amigos cercanos de que dejaría la política definitivamente luego de aquella derrota contra Lemme, en agosto del 2011 reincidió en la estupidez de siempre y se presentó de nuevo a elecciones, esta vez como candidato a gobernador, creyendo que le podía ganar al candidato de los Rodríguez Saá solamente sostenido por la rosca de Velasco y Mazzon. No hace falta recordar cómo le fue al calvo abogado en aquellas elecciones y entonces juró de nuevo que se retiraba de la política definitivamente.

Pero de nuevo Vergés parece haber olvidado las sucesivas y sonoras derrotas padecidas y por estos días ha vuelto a anunciar que pretende postularse a intendente,  como siempre de la mano de Juan Carlos Velasco, quien utiliza a Vergés como mascarón de proa a la hora de llevar adelante sus maniobritas de vuelo corto y se resiste a reconocer la sabiduría profética de aquella frase de Perón que aseguraba que en política se vuelve de todo, menos del ridículo.

Redacción San Luis Opina

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