Votos “dobles”, viáticos y suplentes inesperados, otros condimentos de la convención radical

Ayer a la tarde los principales operadores de Julio Cobos y Gerardo Morales insistían en que podían llegar a la mayoría en la convención del sábado, aun cuando Ernesto Sanz repite hace días que su victoria es un hecho.

El presidente del partido quiere imponer una alianza con Macri y le puntean convencionales Federico Storani y Facundo Suárez Lastra, junto al puntano Walter Ceballos. Creen que no podrán bajar de 190 de los 337 votos posibles, pero tal como adelantó LPO, sus rivales confían en dar el batacazo.

La información cruzada de debe a que los 337 convencionales son un universo incierto, mezcla ex legisladores y funcionarios de peso, pero también ex militantes alejadísimos de tareas partidarias, cuya voluntad el sábado puede cambiar en el momento menos esperado.

La creación de dos bandos tan marcados le subió el precio a los convencionales y hasta hoy no falta quienes no piensen que lo mejor sea una postura común que evite la votación.

Pero el más cerrado es Cobos, decidido a jugar a todo o nada y pedir que la convención también elija un candidato a presidente. Si Sanz consigue una mayoría para acordar con Macri podrá usarla para ser el único candidato radical. “Julio no está dispuesto a morir por agonía”, explicó un cobista a LPO.

En la puja por convencionales se dan casos curiosos. Ayer en los dos búnkeres se adjudicaban una mayoría de los 21 cordobeses y de los seis representantes de la Organización de Trabajadores Radicales (OTR). Cuando cruzaban información, llegaban a la conclusión de que más de uno había dicho que sí a ambos bandos.

Los convencionales cordobeses tiene terminales olvidadas, pero vigentes esta semana. Seis son de la Línea Córdoba, que responde al ex gobernador y ex candidato a presidente Eduardo Angeloz, tal vez desconocido para las nuevas generaciones.

El resto reporta a los diputados Oscar Aguad y Mario Negri, pero también a ex funcionarios olvidados como Carlos Becerra o Miguel Nicolás, presidente del congreso radical de Córdoba.

“Nosotros no somos partidarios de una alianza si no se crean las condiciones para hacerla”, le dijo a LPO Jorge Seppia, uno de los resucitados angelocistas.

La Organización de Trabajadores Radicales (OTR) tiene 6 miembros que votarían juntos. “Estamos debatiendo, pero no creemos en una concertación y sí en internas amplias”, sostuvo el jujeño Marcelo Robles, uno de los laboriosos de la UCR.

“Nosotros tenemos un trabajo en silencio por todo el país. Para cumplir lo que decía Alfonsín: que haya radicales en sindicatos y no sindicatos radicales”, se presentó Robles, con un dejo de nostalgia.

Storani es el más confiado en cerrar una alianza con Macri. Como en las viejas épocas, apuntó a sus espadas bonaerenses para frustrar la convención bonaerense del sábado y ahora confía en dominar la nacional. Como Sanz, puertas adentro habla con felicidad de compartir un Gobierno con Macri.

El ex ministro de la Alianza está eufórico además porque le está ganando su duelo a Ricardo Alfonsín, quien no puede garantizar sus 40 convencionales para votar a Cobos. Un fracaso que podría ser crucial.

¿Asistencia perfecta?

Las cuentas que hacen de ambos bandos contemplan una asistencia mayoritaria, pero la concurrencia es un misterio para más de uno.

La convención habría garantizado ayudas para los convencionales de provincias más lejanas y espera que el resto tome su auto para viajar y reserve su hotel.

Un dato alentador es que desde el martes es casi imposible conseguir alojamiento en Gualeguaychú y se entiende que una buena parte de los convencionales volverá en el día.

“Yo me pagué todo, no sé si habrá alguien que no pueda, porque antes daban viáticos y ahora ya no. Por las dudas, llevaremos suplentes”, anticipó el cordobés Seppia. O sea, tal vez alguien que esté en el conteo no llegue y quien lo reemplace no vote igual.

La sede permitirá un menor riesgo de escraches de sectores juveniles, como ocurrió en la convención de 2011 en Vicente López, cuando Alfonsín sufrió un ataque por haberse aliado con Francisco De Narváez que nunca superó.

Aquel día Leopoldo Moreau corrió a increpar a Morales porque le había enrostrado el 1% que alcanzó en 2011. La UCR es un mundo cambiante: hoy Moreau es kirchnerista y su hija Cecilia está punteando votos para Morales.

La convención tendrá su primera parte el viernes por la tarde con una reunión administrativa de su presidenta, Liliana Puig de Stubrin. El sábado a la mañana comenzará la acreditación y a las 13 los debates.

Los experimentados creen que se buscará una votación pueril para saber cuántas manos hay de cada lado y recién por la tarde se pondrá a consideración los temas principales.

Fuente: La Política Online

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