El operativo clamor “Alberto gobernador” ya está en marcha

El viejo artificio peronista “No quiero ser candidato, pero si los muchachos me lo piden…”, sigue siendo práctico y funcional.

Alberto Rodríguez Saá trabaja día y noche detrás del gran objetivo: ser candidato a gobernador y, por cierto, volver a habitar las pirámides de  Terrazas del Portezuelo que él mismo hizo construir al lado del dique Chico.

Para ello se requiere que, previamente, se cumplan requisitos básicos del manual de recetas caseras. Reunir a toda la tropa y alinearla de uno en fondo y que, juntando los tacos, le aseguren fidelidad, algo así como “la vida por Perón”, pero en este caso, “subordinación y valor para defender al Alberto”.

Pero tiene que parecer espontáneo, voluntario.

Para ello ya comenzaron a aparecer las solicitadas pagas en su diario donde dirigentes de alto vuelo se expresan en apoyo a su candidatura.

Ya lo hicieron los senadores provinciales. Para faltan muchos más. Por ejemplo los diputados provinciales y nacionales.

Y después vendrá lo mejor, un menú de exquisitos aromas, las solicitadas firmadas por intendentes y gremialista, entre ellos, aquellos que públicamente juraron amor eterno a Claudio Poggi prometiendo dar todas las batallas para que fuera reelecto. “El mejor gobernador de todos los tiempos”, llegaron a proclamar algunos caciques del interior y otros sindicalistas de fuste.

Pero Alberto, dueño absoluto del control del aparato partidario, ya comenzó a ajustar clavijas. “Quiero tu corazón, pero no de palabra, sino con tu firma en papel impreso”, pareciera exigirles a todos.

En tanto dos hechos vitales se sumaron al escenario de las definiciones fuertes. En el programa político del periodista Oscar Flores, Alberto fue muy claro. Para él, Claudio Poggi no volverá a ser candidato a gobernador.

En tanto su hermano, el Adolfo, arriesgó que “probablemente” sea candidato a presidente de la nación, pero fue contundente al decir en Buenos Aires: “Mi hermano Alberto será gobernador de la provincia”.

A todo esto siguen los puentes tendidos intentando convencer al gobernador Poggi a que baje a la ciudad y enfrente a Enrique Ponce para arrebatarle la ciudad Capital, el bastión económico y electoral más poderoso de la provincia, un poder enorme, casi como un gobernador.

Si lograrán convencerlo, es la gran incógnita, aunque algunos creen que se impondrá el viejo axioma político-religioso: “El que fue Obispo quiere ser Cardenal y no volver a vestirse de Párroco”.

Fuente: Abc Noticias San Luis

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