Caso Aguilar: el silencio y la incertidumbre dominan

Los tiempos procesales indican que la semana que viene la Policía debe entregarle a la jueza Virginia Palacios el sumario con la investigación por el asesinato de Romina Aguilar, la esposa del intendente de La Calera asesinada a tiros el 30 de enero a la mañana en el barrio FAECAP.

¿Qué es lo que recibirá Palacios? En principio, un cúmulo de páginas con una pesquisa con varias líneas de investigación –quizás demasiadas- pero sin sospechosos concretos. O por lo menos sin datos concretos para dar con un sospechoso sólido.

Anoche, el jefe de la división Homicidios, el comisario Javier Sosa, pidió disculpas ante una consulta de este portal. Dijo que por tratarse de un caso muy delicado no podía revelar detalles. Que la información destinada a la prensa era manejada por la oficina de Relaciones Policiales. Que ya va a venir el tiempo de hablar con tranquilidad, como dejando entrever que confía en un eventual esclarecimiento.

Salvo por aquella conferencia que el jefe del Departamento Judicial, Pablo Álvarez -flanqueado por Palacios-, dio a los pocos días del asesinato que atrajo a medios nacionales y provocó sacudones profundos en la estructura política y judicial de la provincia, no hubo ninguna comunicación oficial sobre el caso. Lo poco que trascendió salió de boca de Diego Lorenzetti –el intendente de La Calera- y la de su abogado, Rafael Berruezo.

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La posición de Lorenzetti fue complicada desde el arranque. Estuvo en la mira de los agentes de Homicidios pero después fue corriéndose hasta ubicarse en un incómodo papel de informante clave para esclarecer la muerte de Romina matizado con sospechas todavía no disueltas. Pero al menos el intendente habló y sus palabras causaron un dolor difuso, incómodo.

¿Qué dijo Lorenzetti? Que se trató de un crimen por encargo y que los autores intelectuales son políticos dominantes cuyos brazos llegan a todos los rincones del departamento Belgrano. Que una de dos familias contrataron sicarios de otra provincia para que le disparen a quemarropa a Romina. “Yo pensé que se la iban a agarrar conmigo”, dijo una y otra vez cuando su voz llegó a los principales canales de noticias del país.

Se sabe que el intendente está incómodo con la presencia de Palacios en la investigación. Tiene sospechas fundadas de que tuvo –o tiene- un vínculo estrecho con uno de los políticos apuntados por él en sus dos denuncias en Homicidios. “En esto nada es casualidad. Yo no creo en las casualidades”, repite en su entorno.

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La semana pasada, cuando Lorenzetti amplió su declaración en Homicidios pudo saberse que dio un nombre que él considera fundamental: si esa persona le dice a la policía lo mismo que le dijo a él, es caso resuelto.

A la pista política esgrimida por el viudo se le suman otras que se ramificaron como un rayo cuando el cuerpo de Romina todavía no había sido velado. Todas lo tenían a Lorenzetti como epicentro: deudas de juego, problemas con un caballo de carrera, deslices personales. Hasta el senador nacional Adolfo Rodríguez Saá se inclinó por estas suposiciones cuando le tocó opinar.

Hipótesis. Demasiadas hipótesis. Y silencio. Mucho silencio.

A partir de la semana que viene será Palacios la que maneje los hilos de la investigación. Tal vez, cuando eso suceda, el hermetismo comience a fisurarse.

Fuente: SL24

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