Buenos Aires ya vive y sufre la Cumbre de Líderes del G20

El Gobierno puso en marcha el operativo de seguridad. Vecinos y comerciantes se quejan por las restricciones. Sacarán a las personas que duermen en la calle.

El gobierno nacional comenzó a desplegar ayer un operativo de seguridad sin precedentes en Argentina para custodiar la Cumbre de Líderes del G20, que se iniciará hoy en Buenos Aires, y que contará con 22.000 efectivos de distintas fuerzas, y restricciones al tránsito peatonal y vehicular que ya levantaron quejas de vecinos y comerciantes.
Habrá un blindaje “por aire, tierra y agua” de las zonas que recorrerán las comitivas de los jefes de Gobierno participantes. Además decretaron feriado para la Ciudad de Buenos Aires para el viernes y diagramaron corredores seguros para el traslado de los mandatarios, que incluirán zonas “blindadas” en varios barrios porteños.
Ayer comenzaron a instalar vallas de seguridad en los seis “anillos de seguridad” en Recoleta, Retiro, Puerto Madero y Palermo Chico, además de Costanera Norte y la estación de Constitución.
La custodia de estas áreas estará a cargo de 22.000 efectivos de las fuerzas federales (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía Aeronáutica), de la Policía de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, y 2.800 agentes de tránsito del gobierno porteño para desviar autos y colectivos.
Para evitar conflictos e incidentes, el Gobierno acordó finalmente ayer con las organizaciones sociales que marcharán el viernes a las 15, en la principal protesta contra el G20. La movilización será desde avenidas 9 de Julio y San Juan hasta Avenida de Mayo, y desde allí hacia el Congreso.
El Poder Ejecutivo pidió que en la movilización no haya caras tapadas ni “elementos o artefactos que tengan por objeto la violencia”, y transmitió que, en caso de que haya “situaciones que pongan en riesgo la seguridad de las personas, los bienes públicos y/o privados, las fuerzas de seguridad actuarán de manera inmediata”.
Las organizaciones aceptaron el recorrido, pero se quejaron porque querían llegar al Obelisco, “que tiene un valor simbólico”.

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Quejas en la calle
Poca información sobre los alcances del operativo, dificultad para acceder a sus hogares o puestos de trabajo y pérdidas por falta de ventas en los locales. Las quejas de vecinos y comerciantes del centro porteño por las zonas con restricciones se escucharon fuerte ayer en la Ciudad de Buenos Aires.
“Hay mucha confusión, muchos rumores y poca información oficial. Nadie se acercó a decirnos cómo iban a ser las cosas”, dijo la encargada de un restaurante en el corazón de Puerto Madero, que prefirió no dar su nombre.
En una geografía más caótica y poblada, cerca del Obelisco, oficiales de la Policía comenzaban a colocar las vallas en la vereda de Cerrito, entre Lavalle y Tucumán. Mientras un florista se quejaba porque le bloquean el paso, los empleados del quiosco de la esquina advirtieron que no tienen información sobre los cortes que habrá en la zona. “En la semana vinieron a tomarnos los datos biométricos para que podamos venir a trabajar, pero a partir de mañana (por hoy) por acá no va a haber nadie. Vamos a vender menos que un día feriado”, señaló.

Sin pobres a la vista
Personas que duermen en las manzanas lindantes a la Plaza de Mayo ya doblaron sus colchones y embalaron sus pertenencias: trabajadores del programa Buenos Aires Presente (BAP) los entrevistaran para “ofrecerles alojamiento” en los paradores del gobierno porteño y les avisaron sobre el cierre perimetral de seguridad que exigirá que abandonen la zona.
El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño informó que se estima que en el centro de la ciudad viven unas 200 personas en situación de calle a quienes les hicieron la “propuesta” de acceder al sistema de paradores.
Martín tiene 19 años; vive con su pareja y su bebé de 18 meses en la vereda del Palacio de Hacienda. “La gente del Gobierno vino y de manera muy amable nos avisó que nos teníamos que ir porque tienen que cerrar el barrio por el G20”.
“Terminamos viviendo acá hace seis meses porque no pudimos pagar un alquiler en ningún lado, ¿qué más quisiéramos que nuestro bebé tenga un techo y paredes?”, dijo. “Yo trabajo de cartonero acá en el barrio y saco para comer, pero no llego a pagar una piecita. Acá cartoneo lo que tiran de las oficinas. Si nos vamos del barrio tenemos que empezar otra vez de cero, y no sé dónde podríamos juntar para la olla como acá”.
Sergio, papá soltero de cuatro chicos de 10, 8, 5 y 3 años con quienes vive desde mediados de 2017 en dos colchones en la vereda de un banco, frente a Plaza de Mayo, contó que “los trabajadores del gobierno pasaron y nos avisaron que por la visita de los presidentes nos vamos a tener que ir y nos ofrecieron los paradores. Pero aunque quisiera, no puedo exponer a mis hijos a lugares como ésos”.
Los países que integran el G20 reúnen el 85% del Producto Bruto mundial. Por estos días, esa riqueza no verá en las calles el resultado de la dura crisis que enfrentan miles de argentinos.

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