La mala racha frente a su eterno rival

El domingo se disputó uno de los clásicos más antiguos y apasionantes de la Premier League, Liverpool frente al Everton, un clásico con todos los condimentos. Everton iba con tan solo un objetivo: ganar, pero Liverpool hizo valer su localía, Liverpool tuvo muchas oportunidades que no supo aprovechar por la falta de precisión y por la buena actuación del arquero Pickford, hasta el minuto 90´. Cuando transcurrían los últimos segundos del partido se vivía un clima muy tenso en Anfield, no quedaba nada para que el árbitro diera el silbatazo final, hasta que Virgil Van Dijk sacó un remate muy malo fuera del área que a simple vista era una pelota facilísima para Jordan Pickford, pero solo complico las cosas, la pelota le rebotó en sus manos, dio en el travesaño y justo antes de que caiga al suelo, Divock Origi el nuevo jugador de los Reds, tan solo tuvo que empujar la pelota hacia las redes y desatar la euforia en Anfield.
Todo lo contrario sucedía en la vereda del frente, Everton necesitaba la victoria para cortar la racha de más de diez partidos sin ganarle a su clásico rival, si todo seguía igual el empate era sabor a derrota, ya que el triunfo no solamente cortaba esa mala racha sino que también, si Everton conseguía la victoria quedaba en puestos de Champions, clasificación que no consigue desde el año 2005
Con lo sucedido el Domingo, Liverpool suma 18 partidos sin perder por competencias oficiales sobre su rival de toda la vida, la última vez que Everton se llevo el triunfo frente a Liverpool fue en el año 2010 ganando 2-0 en el Goodison Park, estadio del Everton, por la Premier League. Sumando algo más a su racha negativa, Everton no gana en Anfield desde 1999, que hasta el día de hoy sigue siendo un récord histórico en el futbol inglés.

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