Ponce y sus promesas incumplidas: La urbanización del barrio La República sin avances

Las calles están anegadas por las lluvias y no hay servicio de recolección de basura. Hace seis meses la Comuna había prometido pavimentar, colocar luminarias e instalar la red de cloacas.

Hace seis meses la Municipalidad anunció, topadoras y máquinas de por medio, la urbanización del barrio La República, que tras el reclamo de un grupo de vecinos y una expropiación aprobada por el Concejo Deliberante, pasó de un asentamiento a una vecindad oficial. En aquel entonces, las calles de tierra y viviendas humildes se abrían paso junto a postes caseros y conexiones eléctricas precarias. Ayer, ante la incesante lluvia, el panorama no era muy diferente. Un delegado municipal indicó que la prioridad es implementar el servicio de agua y dijo que ya se comenzó a instalar esta infraestructura. Otros vecinos marcaron que hace meses no ven actividad de la Comuna, que no cuentan con servicio de recolección de basura y se muestran preocupados por la creciente inseguridad.

Para transitar el barrio, una camioneta pickup o una 4×4 son más apropiadas que un vehículo de ciudad. Ayer las motocicletas zigzagueaban como si se tratará de un rally. Los pozos llenos de agua tornaban ciertos tramos intransitables. Los postes precarios, hechos de dos o tres maderas clavadas, eran unidos por cables finos, de cuestionable seguridad. El barrio igual se mantiene activo: varios jardines se ven cuidados y los vecinos trabajan para mantenerlos así con serruchos y palas. También hay gran presencia de niños y adolescentes. Aunque no se ve a primera vista gran suciedad, algunas veredas tienen basura en sus costados. Los camiones recolectores no entran por la baja altura de los cables.

“Lo que hicieron fue para la foto. Hoy (por ayer) está lloviendo y es imposible pasar por las calles. Por el tema de la basura y los roedores, ya no se puede vivir. Le pedimos contenedores a Petrino (N. de R: Francisco, secretario de Gobierno municipal)”, apuntó Alberto Barroso, uno de los vecinos del lugar. “Tenemos una canchita que cuidamos, pero ahí hay un canal. Allí tiran perros, arrojan bolsas de basura y escombros de la mismas máquinas de la Municipalidad”, aseguró María Magallanes, otra vecina. “Mirá el barrial que hay, la luz es la misma. Hace 4 o 5 meses que ya no se ven las máquinas. Se olvidaron del barrio”, dijo Juan otro vecino -que no quiso dar su apellido-. “Necesitamos que el Municipio trabaje urgentemente”, remarcó Barroso.

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Una diferencia se ve en la que se tiene proyectada como plaza de la vecindad. Con un cartel, el Municipio anuncia el espacio verde, con el mismo nombre que el barrio. Hay dos arcos de fútbol, el terreno está limpio y con árboles plantados. Allí hay también un pequeño tráiler, que oficia como “Centro de Gestión Municipal”. El encargado es Javier Aguirre, quien hace seis meses era presidente de la comisión vecinal y hoy es “delegado municipal”.

A pesar de que no hay ninguna máquina a la vista o avances de las prometidas obras de pavimentación, luminarias o cloacas -que tienen un plazo de ejecución de 12 meses-, Aguirre y un grupo de vecinos aún creen en los cambios prometidos por el intendente Enrique Ponce. Dijeron que hubo avances en la conexión del servicio de agua. “La principal prioridad es la obra de agua. Hay un sector que ya tiene servicio de manera legal. Hasta la manzana 47 hay conexión”, detalló Aguirre. Otra vecina -que no dio su nombre- dijo que una vez que terminen las obras de agua, avanzarán con el resto de los trabajos que necesita ese sector del oeste de la capital provincial.

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Sin embargo, admitieron que no hay servicio de recolección -para lo cual aseguraron que estaban gestionando una solución- y que hay crecientes problemas de inseguridad en el barrio. “Nos entraron a robar acá el CGM y se llevaron un dispenser de agua”, admitió el delegado. Además en este lluvioso verano, hace por los menos dos semanas vienen solicitando maquinarias para reparar los caminos, sin resultados. “Las máquinas están pedidas, pero con estas lluvias, no pueden pasar porque se entierran”, justificó.

A su vez existen disidencias dentro del mismo barrio. Hay incluso una segunda plaza proyectada, con el nombre “ARA San Juan” e impulsada por otro grupo de vecinos. Barroso, que vive en la manzana 3 del barrio, aseguró que por diferencias con el intendente (“por llevar los reclamos que tiene la gente”) no tiene conexión de agua en su cuadra.

A ello se le suma el aumento de la inseguridad. Barroso junto a un grupo de vecinos visitó Terrazas del Portezuelo para pedir presencia policial. Él mismo perdió una hormigonera y aseguró que hubo dos allanamientos en los que encontraron plantas de marihuana. “Hay muchos robos y mucha droga. Convivimos con gente que vende en el barrio” , dijo.

El barrio, tal como sus orígenes de asentamiento, parece seguir adelante por el esfuerzo de sus vecinos. Mientras, la Comuna avanza a un paso muy lento para urbanizarlo.

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