Procesamiento y prisión preventiva por matar a su abuela y a su tío

El juez Leandro Estrada procesó a Claudio Bohorquez por doble homicidio agravado. La defensa anticipó que va a apelar.

De entrada, la actitud de Claudio Nahuel Bohorquez llamó la atención del juez Penal 2 de Villa Mercedes, Leandro Estrada. El joven dijo que escapó de la estancia “La Esperanza”, donde vivía con su abuela y su tío, porque escuchó disparos y creía que habían atacado a sus familiares. El campo está en cercanías de San José del Morro, en San Luis, y él huyó 140 kilómetros en la camioneta de su tío hasta Río Cuarto, Córdoba. No atinó a buscar ayuda en un lugar más cercano. Ni a llamar a la Policía por teléfono. Esa incoherencia es la que originó las sospechas de que el muchacho fue quien baleó a Mirta Frida Reich y Alexandro Oscar Aime y luego les prendió fuego. Basado en esa presunción y en el análisis de todas las pruebas que reunió hasta ahora, el magistrado resolvió ayer procesar a Bohorquez. Y dispuso su prisión preventiva.

Estrada imputó al joven por doble homicidio agravado. En el caso de su abuela, el crimen está doblemente calificado, por la alevosía y por el vínculo; en el caso de su tío, por la alevosía. Esta figura alude a que el homicida ha buscado que las víctimas estuvieran indefensas para consumar el ataque.

La defensa de Bohorquez va a apelar la resolución del magistrado, con la convicción de que “no hay ninguna prueba directa” que lo vincule con los crímenes, dijo ayer José Luis Dopazo, uno de los dos abogados contratados por la familia del acusado. El otro defensor es Adolfo Aman.

Ahora, el juez va a continuar con la producción de las pruebas con las que no pudo contar en el plazo perentorio de 48 horas en el que la detención del acusado le imponía resolver si lo procesaba o dictaba falta de mérito para imputarlo.

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“Algunas de las pruebas son los llamados que hizo a la Policía de Río Cuarto, esto generó que se comunicaran con la de Villa Mercedes y mandaran un móvil a la estancia”, le dijo ayer el magistrado a El Diario, cuando fue consultado sobre cuáles habían sido los fundamentos de su determinación de imputar a Bohorquez.

«Estaba en la escena del crimen»

“El chico estaba en la escena del crimen y con eso pretendió armar una coartada, que es inverosímil”, agregó. Se refería a la versión del supuesto ataque a tiros por parte de desconocidos, que el joven le contó a su madre al llegar a su casa de Río Cuarto. Esa es la única mención que ha hecho sobre lo que pasó en la estancia, porque ante el juez se negó a declarar.
Según Bohorquez, aquella noche, entre los últimos minutos del lunes 14 de enero y los primeros del martes, él “supuestamente se había escondido en un chiquero” antes de tomar la Toyota Hilux de Aime y escapar a Córdoba, dijo el juez. Pero resulta que el sospechoso “estaba impecable y la camioneta también estaba limpia, impecable, tendría que haber estado mínimamente sucia”, explicó.

Coartada sin sostén

Además, “no condice la distancia, se fue a avisar un hecho ilícito a 150 kilómetros, cuando tenía la comisaría más cercana ahí en La Esquina (paraje cercano a El Morro), a 15 kilómetros, y la más lejana, dentro de la jurisdicción de San Luis, a 30 kilómetros, que es la de El Morro. Es una actitud ilógica para alguien que presume ser testigo de semejante hecho”, agregó el juez Estrada.

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“No hay nada lógico que sostenga esa coartada”, dijo.

“Él no conocía la zona, además, hay que imaginar el estado de shock que tenía, que fue a buscar a su mamá. En La Punilla no había policías, puede haber habido en Achiras (Córdoba). Vaya uno a saber el conocimiento que tendrá este chico de las comisarías que hay”, argumentó el abogado Dopazo, para contradecir lo que el juez calificó de actitud ilógica de Bohorquez.

“Se fue al lugar de donde vino, es un chico de campo, asustado. Salió corriendo a la casa de la madre. Quizá, si no hubiera escapado, hubiera sido la tercera víctima”, agregó.

Para el defensor, la resolución “se basa solamente en un convencimiento personal” del magistrado. “Cuando vi el expediente, dije ‘no voy a pedir prórroga, a ver qué puede resolver’, y la verdad es que el juez se dedicó mucho a producir prueba, estuvimos todo el sábado y el domingo hasta el mediodía metidos en el juzgado. Y no se pudo encontrar una sola prueba directa”, afirmó.

“Aparentemente habría habido un disparo, según el informe preliminar que hacen los médicos, pero no están ni el arma ni los proyectiles”, señaló Dopazo.

El juez señaló que “queda mucha prueba por producir, pericias y ampliaciones de pericias”, entre ellas, la balística. “Ya fueron remitidos a laboratorio los fragmentos de proyectil que extrajeron” de los cuerpos, explicó.

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