Negligencia municipal: quejas de los comerciantes por el inmundo olor a cloaca

El Municipio admitió que faltan aireadores y que están desobstruyendo los caños. Los reclamos son de quienes trabajan en las fábricas y los locales que están cerca de la planta municipal.

Las rutas puntanas encantan por sus incomparables paisajes, pero hay una intersección al oeste de la ciudad donde toda esa belleza muere, literalmente. En la rotonda que une la avenida Santos Ortiz con la Autopista de las Serranías Puntanas (ex ruta 7) un manto denso e invisible de olor nauseabundo descompone a todos los que transitan por ahí. Es muy cerca de donde se ubica la planta de efluentes cloacales de la ciudad, una zona semirural, pasando los parques industriales, que alberga varias fábricas y algunos comercios. Aunque muchas de las personas que trabajan allí lograron acostumbrar el olfato, aseguraron que libraron una lucha entre notas y quejas que tiene cerca de 34 años de vigencia y ninguna respuesta. Solo les queda rezar para que no haya baja presión y el viento se lleve el olor. El Municipio aseguró que trabaja para refuncionalizar la planta.

La “zona caliente” está sobre la Santos Ortiz, en frente de una rotonda que amablemente da la bienvenida a San Luis. Sobre el margen de la ruta un pequeño canal corre en la misma dirección y atraviesa los frentes de varios negocios. Una casa pintoresca anuncia con carteles que cuelgan en sus paredes hamburguesas, lomos y empanadas, pero está vacía. Adolfo mira con tristeza lo que finalmente no pudo ser. “Alquilé este local para poner mi negocio de comidas al paso. Pero no había reparado en el olor espantoso y lo imposible que sería comer así”, dijo. “Al final lo devolví y perdí todo lo que había invertido. Dejé hasta los carteles”, contó mirando el hediondo canal.

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A la derecha de la casa hay una metalúrgica que está desde 1985. Su gerente, Pablo Valarolo, afirmó que el problema es el mismo desde esa época. “Nos cansamos de hacer notas, hace poco vino un hombre con una y la firmamos, pero nunca nos hicieron caso. Ni si quiera dos gigantes como la pañalera -Kimberly Clark- y Rovella Carranza lograron que los escuchen”, expresó con poca esperanza.

“Todos los clientes que entran me dicen ‘que feo olor’, la verdad es que ya no lo huelo. Vengo hace 15 años a las 7, lo siento cuando llego, pero después se me acostumbra la nariz. Igual estamos con las ventanas cerradas y con el desodorante de ambiente en la mano, si la abrís un poquito se filtra todo y es imposible”, comentó.

Un poco más alejado, pero no menos perjudicado, Alberto Magallanes emparchaba una rueda de camión en su gomería convenientemente ubicada al lado del Autódromo “Rosendo Hernández”.

“La baranda se siente más cuando hay baja presión. Ahí el olor te mata. En una época se inundaba el canal cuando llovía y ese cable -señaló hacia el costado de la autopista un caño fino negro que se erige desde la tierra- viene desde la planta por debajo de la tierra, el agua se coló por ahí y era una vertiente maravillosa, la Fontana Di Trevi… nada que ver”, exclamó con ironía.

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Su ayudante, Cristian Lucero, afirmó que para resolver el problema la Municipalidad tendría que invertir mucho dinero “y no lo van a hacer”. Agregó que para él la solución es poner cámaras sépticas cada 100 metros y entubar todo.

“Van a aguantar hasta que no de más. No arreglan las calles, menos eso. Ellos siempre te dicen que están haciendo un estudio, que hay que esperar, pero nunca te dicen que no van a hacer nada”, expresó.

Mientras tanto Alberto manifestó que lidia constantemente con los mosquitos. “Esas piletas de agua, toda podrida, deben ser un criadero de mosquitos. Tengo miedo del dengue por eso soy el comprador número uno de Off”, expresó mientras levantaba unos 5 potes vacios del repelente, con un extraño orgullo.

El secretario de Servicios Públicos Municipal de San Luis, Ramón Zarrabeitia, afirmó que trabajan para solucionar el problema. “Estamos trabajando en la planta y por eso sale el olor, se está mejorando el funcionamiento, había unos caños tapados y los estamos desobstruyendo. De todos modos está previsto, en un par de meses, volver a refuncionalizarla. Colocaremos aireadores, que es lo que tenía, pero con el vandalismo que hay ahí en la zona, al fondo del barrio 1º de Mayo, se roban los caños. Es una cosa de nunca acabar”, denunció. Agregó que en unos meses van a abrir la licitación para hacerlo.

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