Denunció que el dueño de un conocido boliche la manoseó

La joven dijo que el hombre le invitó un trago y que luego la tocó, cuando la llevaba a su oficina. Él aseguró que todo es falso. Darío «El Mono» Berrueta habría adquirido el local hace un año.

Según denunció en la Comisaría 1ª de San Luis, Daiana Micaela Sosa había ido a «Jagger» para festejar su cumpleaños con familiares y amigos y terminó huyendo de ahí. Fue después de que, de acuerdo a lo expuesto ante la Policía, el dueño del local la manoseara cuanto pudo mientras intentaba que entrara a su oficina para estar a solas. Darío «El Mono» Berrueta, el actual propietario del boliche, por su parte, solo se limitó a decir que «todas son mentiras».

Ayer El Diario se comunicó con la joven de 20 años. En un principio, dijo no tener problema de hablar sobre lo que vivió la madrugada del domingo en el local del centro puntano; sin embargo, después de consultarle a su abogado, por recomendación del letrado, aclaró que no hablará al respecto. Su representante, del que tampoco quiso dar el nombre, le sugirió que por el momento no brinde ningún tipo de nota a los medios, por lo menos hasta que la causa evolucione hacia una instancia de juicio.

LEÉR MÁS  Uber suspendido en Córdoba

Lo que sí confirmó la joven es que el martes ella y su madre fueron hasta la fiscalía de turno para ratificar la denuncia que había asentado ante la Policía, pero como todavía está vigente la feria judicial, según ella, en tribunales le respondieron que tendrá que hacerlo más adelante. «Lo único que está por ahora es la denuncia que hice en la comisaría», comentó.

Esa denuncia fue publicada, a través de las redes sociales, por Micaela y su madre el mismo día que fue asentada. En ella, la chica contaba que el domingo, alrededor de las doce y media de la noche, llegó hasta la confitería de avenida Illia y Falucho.

Después de cinco horas, se le acercó el dueño de «Jagger», a quien conoce por su nombre, pero a quien todos le dicen «El Mono», relató. El hombre, según expuso, la invitó a tomar un trago llamado «Toc-toc», en la pista que está en la parte externa del local.

«Vení conmigo», le dijo y la condujo hacia un telón que está en la pista interior, detalla la denuncia. «Vamos a mi oficina», le indicó. Micaela, en todo momento, se negó.

LEÉR MÁS  Preparativos para el día del estudiante

Entonces, Berrueta la tomó de una mano y trató de llevarla por la fuerza a su oficina, narró la joven. Mientras ella le repetía que no quería ir. «¿Qué te pensás, que las bebidas te las merecías?», le habría reprochado y comenzó a «tocarle el busto por encima del vestido negro e intentó levantárselo para tocarle la cola».

Micaela le ordenó que parara y lo empujó. «Yo soy el dueño de este lugar y todas con las que estoy se dejan hacer lo que yo quiero», le habría reclamado el hombre. En eso, la chica logró irse de allí y caminar hacia donde estaban sus parientes y amigos, para después salir de «Jagger» e ir directo a la comisaría más cercana.