El Paseo del Padre, otra zona invadida por los roedores

Los puesteros se quejaron por la aparición de ratas grandes, que frecuentan la feria de noche.

A las plazas Pringles e Independencia y muchos barrios de la periferia de la ciudad de San Luis, ahora se suma el Paseo del Padre, como uno de los lugares favoritos para las ratas. Puesteros de la feria aseguraron que se ven roedores grandes por la noche, con mucha más frecuencias desde la semana pasada. Algunos también afirmaron que incluso llegan a perder mercadería, porque cuando abren el puesto, encuentran la ropa o comida manchada por la orina.

El Paseo del Padre es uno de los puntos más atractivos de la ciudad por su feria de compras o sus fuentes donde la gente se toma unos minutos para descansar de la rutina. Pero en estos últimos días, coincide también en que es una de las zonas preferidas para las ratas. El Diario de la República hizo un recorrido y habló con los comerciantes, que manifestaron su preocupación por la aparición de pericotes y las consecuencias que traen.

“Cuando uno abre la cabaña a la mañana, se encuentra con los excrementos del animal por distintos lados. Nosotros tratamos de mantener la limpieza con lavandina, pero aún así aparecen. Una compañera encontró una rata muerta cuando abrió”, indicó Mariel Taboada.

A pocos puestos de distancia, Edelvira de la Cruz relató su experiencia: “Las he visto salir por abajo de las cabañas, intercambiándose. Incluso han pasado cuando había gente lo que me dio mucha vergüenza. Hace poco estaba mi sobrina sola en la cabaña y vi que salió corriendo a los gritos, porque había visto una rata grandota, que había bajado del techo”.

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Los que han tenido la experiencia desagradable con los pequeños mamíferos, coincidieron en que tuvieron que tomar medidas por su propia cuenta, ante la pasividad que muestra la Municipalidad de la ciudad de San Luis, para solucionar este problema.

“Les comentamos a los inspectores de la Municipalidad, pero ellos nos dijeron que lo tenemos que solucionar por nuestra cuenta, que ellos no se iban a hacer cargo de la desinfección”, aseguró Taboada.

Laura Gómez, otra puestera, agregó que ante el reclamo, lo único que recibieron fue una promesa por parte del inspector de elevar un informe al Municipio. Luego continuó: “Lavamos siempre con lavandina, tratamos de mantener lo más higiénico posible todo, pero uno realmente no sabe si con eso evita a las ratas”.

Además de intentar mantener la vara de la pulcritud bien arriba, algunos también decidieron invertir para asegurarse de terminar con el problema. “Puse medio kilo de veneno en cada una de las dos cabañas que tengo, porque encontraba heces de la rata cuando abría. El veneno se lo comieron, hasta incluso las bolsas”, señaló De la Cruz.

“No nos hemos juntado entre los puesteros, porque esto ha sido muy reciente. Tomamos las medidas preventivas por cuenta propia. Si esto sigue así, tendremos que reunirnos y hacer un reclamo para que el Municipio nos dé una solución”, sumó Jorge Fernández.

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Las consecuencias negativas de convivir con las ratas son muchas y particularmente les preocupan los problemas de salud, sobre todo porque muchos van con sus niños, y también por la mercadería.

“Desde el lunes pasado, suelen andar las ratas cuando nosotros cerramos el puesto. Cuando lo abrimos encontramos sus necesidades y mercadería comida. Hemos perdido unos tres mil pesos en mercadería, porque tuvimos que tirar todo”, aseguró Fernández.

Gómez aportó: “En mi caso no perdí nada, porque acá trato de dejar lo justo y necesario por la noche, pero sé que una compañera perdió mercadería por la orina de la rata. Cómo será de fuerte, que destiñó la lana peruana, que es muy resistente y nunca se destiñe”, y continuó: “Tengo mucha preocupación por los niños. Antes traía a mis tres hijos al trabajo conmigo, pero ahora se quedan en la casa, con alguien que los cuida. Trato de no traerlos aunque estén de vacaciones. Por más que no transmitan el hantavirus, sí pasan otras enfermedades. Tenemos que tener muchísimo cuidado con ellos”.

Algunos puesteros coincidieron en que el origen de las ratas puede estar en una casa abandonada que está al lado de la fábrica de pastas que hay sobre esa cuadra. Aseguran que hace mucho tiempo que nadie ingresa a la propiedad, ni siquiera para limpiarla.

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