Aseguran que por la crisis cerró el 30% de los almacenes

Los almaceneros vieron a lo largo de estos últimos tres años cómo fue decayendo el sector por la crisis y sobre todo el poder adquisitivo de sus clientes. La libreta donde se anota el fiado hoy contiene pocos nombres: los compradores más antiguos y fieles. Estiman que las ventas disminuyeron entre un 20 y un 30 por ciento en lo que va del año y que un 30 por ciento de los comerciantes tuvieron que bajar sus persianas en San Luis. Sin embargo, afirmaron que ante la falta de trabajo y la desocupación, abrir un quiosco o una pequeña despensa en una casa de barrio sigue siendo una de las opciones más elegidas.

Los almaceneros vieron a lo largo de estos últimos tres años cómo fue decayendo el sector por la crisis y sobre todo el poder adquisitivo de sus clientes. La libreta donde se anota el fiado hoy contiene pocos nombres: los compradores más antiguos y fieles. Estiman que las ventas disminuyeron entre un 20 y un 30 por ciento en lo que va del año y que un 30 por ciento de los comerciantes tuvieron que bajar sus persianas en San Luis. Sin embargo, afirmaron que ante la falta de trabajo y la desocupación, abrir un quiosco o una pequeña despensa en una casa de barrio sigue siendo una de las opciones más elegidas.

El representante de San Luis en la Federación de Almaceneros de la República Argentina, Ángel “Cacho” Soria, confirmó los datos. «No tenemos un porcentaje exacto, pero sí es muy grande la cantidad de negocios que cerraron podríamos decir que un 30 por ciento en un año, aunque al mismo tiempo mucha gente que quedó sin trabajo ve como alternativa abrir un negocio en su casa, entonces ahí se hace una diferencia en el porcentaje», expresó.

El Centro de Almaceneros que hoy nuclea más de 150 negocios, antes solía albergar a más de mil. Soria manifestó que allí «guiamos a los comerciantes si quieren abrir un negocio y los orientamos. Esa es la función que cumplimos».

Dentro de los dilemas que deben resolver está si mantener o no las cuentas corrientes. Soria en su negocio comentó que nunca cortó el fiado. «De hecho aumentó la cantidad de gente que me lo pide y yo lo sigo dando, sobre todo por la situación de crisis económica que se vive en la actualidad», afirmó.

Para José María Guevara, dueño del quiosco «Toti», los fiados siempre existieron «pero ahora doy menos. Me quedé con los clientes que históricamente me pagaron y nada más». Pero lo que más le llamó la atención en los últimos tres años es que todos los días «me piden dos o tres veces trabajo, me dejan currículums». Afirmó que las ventas también bajaron mucho. «Antes tenía entre mil y 1.200 clientes, ahora tengo un poco más de 500», agregó.

Aunque ya prácticamente no es viable fiar, algunos almaceneros son más flexibles y mantienen esta opción para sus compradores. Emiliano Sosa, dueño de una despensa en Belgrano y Presidente Perón comentó que «casi no me quedan cuentas corrientes. Tengo dos o tres clientes fijos desde que abrí y nada más. Las suspendí porque tuve problemas con personas que no llegaban a pagar y me iban dando en cuotas. Eso no me sirve tampoco».

«El consumo de la gente bajó desde principio de año hasta ahora entre un 20 y un 30 por ciento, sobre todo en las primeras marcas. Los lácteos los siguen consumiendo, pero también se quejan del precio. Los primeros días del mes, en mi negocio particularmente, baja la venta, la gente se va al súper y hace la compra grande. Pero después, durante el mes, vienen a buscar lo esencial del día», comentó Sosa.

Ahora en su despensa incorporó los productos de Carnes San Luis. «Me vino muy bien. No tenía carne y me la ofrecieron. Anda bastante bien porque tiene un precio económico y la gente está buscando eso en este momento. Además me trajo clientes, porque encima es de buena calidad», destacó.

Solo Daniel Maron de «La Proveeduría del Centro» confirmó que actualmente no da cuenta corriente a ningún cliente. «Es por el cambio de precio, que hoy es muy común. Cuando el distribuidor te baja la mercadería te respeta el precio unos días y después viene el preventista y te dice que cambió el valor. Es medio chocante para el cliente darle fiado con un precio y después cambiarlo», consideró.

También contó que las distribuidoras suben los valores y luego se echan para atrás y los bajan. En los últimos tres meses advirtió que hubo mucha fluctuación de precios. Los productos que más «suben y bajan» son las bebidas, el fiambre y los lácteos. «Tratamos de no subir los precios y a veces absorbemos los aumentos», expresó Maron.

«Mi percepción es que la gente suspendió el supermercado, porque para hacer una compra mensual con todo lo que necesita no gasta menos de 10.000 pesos. Entonces optan por comprar para el día. Vienen y se llevan tres panes, un poco de fiambre, una mayonesa, una gaseosa, maní, papitas y un atado de cigarrillos y gastan 200 pesos según el producto. La gente vive al día», comentó.

Entre las charlas que mantiene con sus clientes, hay un común denominador. «Se quejan mucho del gobierno nacional, del aumento del dólar, más allá de que casi ninguno lo compra, pero saben que si sube aumenta la nafta y ya están alerta de que los cigarrillos también, por ejemplo».

Fuente: El Diario de la República.