La obra de desagüe complica el tránsito en la avenida Lafinur

La avenida Lafinur dejó de ser, momentáneamente, uno de los accesos rápidos al centro de la ciudad capital para convertirse en todo lo contrario: un embudo donde confluyen, hasta embotellarse, vehículos que llegan desde los cuatro puntos cardinales. La complicación del tránsito en el oeste es por las obras de desagüe que el Municipio de San Luis construye para solucionar el problema de las inundaciones en ese sector.

La avenida Lafinur dejó de ser, momentáneamente, uno de los accesos rápidos al centro de la ciudad capital para convertirse en todo lo contrario: un embudo donde confluyen, hasta embotellarse, vehículos que llegan desde los cuatro puntos cardinales. La complicación del tránsito en el oeste es por las obras de desagüe que el Municipio de San Luis construye para solucionar el problema de las inundaciones en ese sector.

Si bien significará una solución para miles de vecinos que sufren la invasión del agua turbia que las lluvias dejan a su paso, al masivo tráfico se suma el problema de que muchos conductores de autos y motos circulan imprudentemente a altas velocidades y la precaria señalización de los trabajos: un escenario perfecto para que ocurran siniestros vehiculares. Es la amenaza latente según quienes viven y tienen un negocio sobre Lafinur .

«Siempre fue una avenida peligrosa, pero con la obra hay por lo menos tres accidentes por semana y la mayoría es durante los horarios pico. Lo más peligroso es que hay una escuela (Misiones) con muchos chicos que salen al mediodía y a la tarde. Nunca vi a ningún policía ni inspector ordenando el tránsito», indicó Leticia, una comerciante de la zona. La teoría de la mujer sobre por qué la intersección con la calle Belgrano es, junto con la de 9 de Julio, uno de los cruces más arriesgados se basa en que las grúas (de unos cuatro metros de altura) de la empresa a cargo de los trabajos, Premoldeados San Luis, impiden ver con normalidad hacia los laterales, al menos en tres de las cinco cuadras por las que se extiende el corte del carril central.

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Además, quienes conducen desde el sur y se topan con esa interrupción a partir de 9 de Julio -pese a que los trabajos inician 200 metros después, en la esquina de Belgrano- se ven obligados a cruzar hacia la traza paralela que está separada por un bulevar. Esa arriesgada maniobra representa un peligro para los vehículos que vienen detrás por ese trayecto.

Los automovilistas fueron los primeros en poner la queja por los trastornos que les genera la construcción de los desagües. La obra hace que se produzcan embotellamientos de casi tres cuadras que, combinados con los semáforos, pueden provocar cuantiosas esperas.

«Sufrí un llamado de atención en mi trabajo por llegar tarde veinte minutos debido al tránsito que había a la una de la tarde. Para evitar que me pase de nuevo, ahora salgo media hora antes de lo habitual; además es por seguridad, porque muchos pasan en rojo y por cualquier carril. Es la ley de la selva», dijo Agustín Perrone, un automovilista que suele elegir Lafinur para ingresar a la ciudad desde Juana Koslay.

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Fuente: El Diario de la República.

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