Macri reconoció que la Argentina estuvo al borde de una crisis como la de 2001

Cambiemos lanzó la campaña en Parque Norte y el Presidente utilizó un tono moderado y sin triunfalismos.

El presidente Macri reconoció que el año pasado la Argentina estuvo al borde de una crisis sistémica como la de 2001 y en un tono casi de confesión personal, reconoció que fue el peor año de su vida. Cambiemos lanzó la campaña electoral con un congreso partidario en Parque Norte, en el que se vio con claridad que la crisis dejó a los líderes del oficialismo una prudencia poco habitual en esa fuerza.

Macri tuvo un discurso moderado, sin triunfalismos y se mostró por primera vez junto a Miguel Ángel Pichetto, una de las estrellas de la jornada.

«Este último año fue tal vez el peor de mi vida, me iba a dormir pensando en encontrar una solución para no caer en una crisis terminal como la de 2001», se sinceró el Presidente al recordar un 2018 que con dos graves crisis cambiarias puso en jaque al gobierno.

Unas horas antes, durante la inauguración del viaducto del San Martín, Macri había hablado de la «curva de aprendizaje» de su gobierno. No pareció casualidad, el discurso de Parque Norte también estuvo balanceado entre dos ejes. Por un lado resaltó las obras realizadas durante su gestión, el acuerdo con la Unión Europea y la marcha de la economía; por otro lo que aún falta por hacer.

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El discurso de Parque Norte también estuvo balanceado entre dos ejes: Por un lado Macri pidió reconocer lo «bueno» que se hizo en su mandato, pero al mismo tanto él como Larreta y Vidal reconocieron que hay mucha gente que la está pasando mal.

Resaltó que en los últimos años la cantidad de afluentes cloacales con tratamiento pasó del 20 al 40% y eso genera un horizonte de mejor salud para las próximas generaciones, pero evitó el triunfalismo. «¿Esto es bueno? No todavía es malísimo, Chile o Uruguay están entre el 80 y 90%», admitió. Fue una manera también de hacerle una caricia a Rogelio Frigerio, que tiene a su cargo el plan de saneamiento.

«Nos dicen que comunicamos mal y yo le digo a Rogelio que muchas de estas obras no se ven, pero son la base de la salud de los chicos. Cuando empezamos a gobernar, solamente el 20% de los efluentes cloacales tenía tratamiento, el resto iba a río y al mar. Pero en estos tres años y medio hemos llegado al 40% de tratamiento de líquidos cloacales. Son las obras que no se ven y que estamos haciendo porque son la base de la salud de nuestros chicos», afirmó.

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Pichetto fue uno de los más aplaudidos de la tarde. Acostumbrado a las alocuciones públicas tras más de 20 años como legislador, su discurso fue breve pero efectivo. Volvió a decir que Axel Kicillof tiene una «conformación marxista» y subrayó que en caso de un triunfo opositor «La Cámpora va a gobernar la Provincia». Además señaló que en «Venezuela hay un régimen sangriento que está matando gente».

El rionegrino prometió «lealtad» a Macri y destacó su «legado»: «Usted va a conducir por cuatro años más al país y va a dejar el legado de un proyecto capitalista, de un país integrado al mundo», elogió.

Jaime Durán Barba participó de un panel junto a Marcos Peña y Rogelio Frigerio. El consultor recalcó que «no es imposible» que las presidenciales se definan en primera vuelta. En el oficialismo sostienen que las elecciones estarán muy polarizadas y que las Paso podrían convertirse en una especie de primera vuelta.

El ecuatoriano pidió una campaña con tono «esperanzador» y rechazó que el gobierno haya realizado «campañas negativas» o existieran «trolls» a sueldo del oficialismo.

Más tarde pasaron por el escenario María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. El jefe de gobierno estuvo bastante lejos del discurso apacible de Macri. Habló de una «imagen patética de Kicillof» comprando naranjas en San Pedro, dijo que «a ella la tienen escondida» y de «dos facciones de ellos que hace un rato se cagaron a tiros en San Pedro o en San Miguel».

El jefe de gobierno admitió que hace tres meses la pasó «mal» con los escraches y contrastó ese momento con el presente. «Mostramos amplitud y eso nos pone en una posición mucho más sólida, pero también corremos el riesgo de creérnosla. Ni en ese momento habíamos perdido ni ahora ganamos. Tenemos que encarar la campaña asumiendo que estamos palo y palo», pidió el alcalde capitalino.

«Si hacemos las cosas bien ganamos, somos con esos equipos que están medio medio puntito arriba; si hacemos las cosas bien somos campeones. En el más optimista de los casos va a ser una elección muy finita, cada voto puede hacer la diferencia», resaltó Larreta.