Hoy las partes harán sus alegatos y luego habrá veredicto, sobre la tragedia en Zanjitas

Ayer fue la primera audiencia del segundo juicio oral por la muerte de seis niñas y dos docentes del Colegio Católico Santa María. Un empleado asumió toda la responsabilidad.

Este lunes declaró la dueña de Polo, Mabel Tyempertyopolos, ante la Cámara del Crimen 2 y dijo que ella no tuvo la culpa. La mujer está acusada de homicidio culposo y lesiones culposas por un fiscal, que pidió que la condenen a cuatro años y ocho meses de prisión. Ese requerimiento la llevó a afrontar un juicio oral y público, por su presunta responsabilidad penal en el desencadenamiento del choque de un tren carguero contra un colectivo de su empresa. En la llamada tragedia de Zanjitas, el miércoles 2 de noviembre de 2011, murieron seis alumnas y dos docentes del colegio católico Santa María, de San Luis.

Pese a todos los intentos de sus defensores, plasmados en recursos judiciales, por evitar que la transportista enfrentara un tribunal, ayer finalmente ocurrió, y ella afirmó que siempre supo que ocurriría: “Yo sabía que algún día iba a llegar este momento, que yo iba a estar acá en el banquillo”. “Y verlos a ellos –dijo, refiriéndose a los allegados de las víctimas– me iba a causar tanta tristeza. No sé, no sé, no sé, yo les pediría disculpas, no tuve ninguna intención porque no tuve nada que ver con ese viaje”.

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Luego de mencionar que imagina “lo que habrá sido para los familiares”, dijo que “a ese viaje lo había diagramado el jefe de tráfico, Felipe Grillo, después de las 22” (del 1º de noviembre).

Si bien no tuvieron la oportunidad de interrogar a Tyempertyopolos, cuando declararon los testigos, los abogados de las víctimas apuntaron sus preguntas a una sola cuestión: la intervención de la empresaria en decisiones como la elección del colectivo y la designación del chofer para tal o cual viaje, la asignación de los turnos de trabajo (de lo que depende el mayor o menor descanso de los conductores) y el control de que los viajes se hicieran en regla.

Todo ello con la perspectiva de acreditar la responsabilidad penal de la dueña de la empresa en la tragedia.

Por su parte Felipe Grillo asumió ayer toda la responsabilidad por el viaje que se hizo en forma irregular, ya que, según admitió, él lo autorizó sin haber recibido la nómina de pasajeros. Sería parte de la estrategia: por el tiempo que ha pasado, a él ya no pueden investigarlo.

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También declaró la entonces directora del colegio Santa María, Mónica Luna. Dijo que de la empresa no le pidieron la lista de pasajeros, aunque luego afirmó que no lo recordaba. Según Grillo, ella se había comprometido la noche anterior a mandársela por mail y nunca lo hizo. “Yo creía que la lista había sido mandada”, dijo la ex directora, y le adjudicó la responsabilidad de esa tarea a la secretaria de la escuela.

Luna también dijo que no supo en 2011 y aún no sabe si iban alumnas paradas por falta de asientos.