Los nombres en la lista de Scaloni son: Alario, Rojo, Dybala y Marchesín

En la búsqueda de nombres propios frente a un rival de calibre, como Alemania, hubo casos notorios. La selección argentina busca una columna vertebral tanto como una filosofía de juego. En definitiva, una idea, un plan maestro. Y todo se construye a partir de apellidos. Para bien o para mal. Aquí, cuatro rendimientos individuales de jugadores que están en observación para Lionel Scaloni. El 2-2 ante el equipo local en Dortmund los dejó en diferentes lugares.

Lucas Alario
Fue el revulsivo inesperado. Cuando reemplazó a Paulo Dybala, el panorama era desalentador: la selección intentaba forzar los ataques, pero no conseguía llegar hasta Ter Stegen. El santafesino, uno de los últimos en agregarse a la generosa lista de 69 convocados de Scaloni, resultó un principio de solución. Se colocó como faro junto a Lautaro Martínez, arrió defensores y anotó, de cabeza, el gol que reactivó a la Argentina en Dortmund. Después fue clave en la jugada del empate: le cedió a Ocampos la pelota para que su compañero definiera. En media hora hizo más que la dupla titular formada por Martínez y Dybala: tres remates, despliegue y oportunismo. «Los jugadores queremos ponérsela difícil al entrenador, con ganas y actitud», dijo. Su aporte, seguramente, lo hizo crecer en la libreta de apuntes del DT. Con apenas cinco partidos en la selección, es una alternativa para la posición de centrodelantero bien diferente a la que ofrecen Martínez y Agüero, que marchan delante suyo.

Paulo Dybala
Apareció en los planes como el socio de Lautaro Martínez: venían de lucirse en el clásico Inter-Juventus del domingo, en Milan. Las jerarquías de uno y otro en el plantel argentino, según la mirada de Scaloni, quedaron a la vista al momento de cambiar lo que no estaba funcionando: los dos habían jugado mal, pero el que salió fue el delantero del multicampeón italiano. Hasta ese momento (61 minutos), Dybala se había perdido en la telaraña que tejió Alemania, compacta en defensa para no ofrecerle espacios a su zurda. Tan insípida fue su prestación que se fue de la cancha sin haber rematado al arco. Es indudable que le cuesta afirmarse en la selección, pese al buen envión final que había tenido en la Copa América y lo que había crecido en Juventus en la temporada, en la que ganó posiciones después de haber empezado como suplente. Scaloni no termina de confiar en él.

Agustín Marchesín
Dos goles en contra en 21 minutos avivaron un recuerdo ingrato ligado a su figura: aquel amistoso en el que Nigeria le anotó cuatro en Krasnodar (Rusia), en noviembre de 2017, después de que la Argentina estuviera 2-0 arriba. Si ese rendimiento sepultó sus posibilidades de ir al Mundial, el de anoche en Dortmund le permitió ganarse otra posibilidad. Su acción más lucida -y decisiva- fue la atajada ante Emre Can a los 9 minutos del segundo tiempo, un pie a mano que podría haber terminado en el 3-0 para Alemania. Rápido de reflejos, estiró su pierna derecha y tapó un remate de gol. Su lugar, lo sabe, es de mantenerse expectante: corre detrás de Armani y Andrada, los arqueros elegidos por Scaloni.

Marcos Rojo
Retratado en el segundo gol alemán, pagó sus errores con la salida en el entretiempo. Cometió un error de principiante, impropio de un futbolista de su trayectoria: con el equipo desplegado en ataque, arriesgó la pelota al tirar un caño más allá de la mitad de la cancha. De esa pérdida sobrevino un contraataque letal manejado por Klostermann y rematado por Havertz. Si habían llamado la atención sus convocatorias para las dos últimas giras, su flojísimo primer tiempo probablemente haya sido su última postal con la camiseta de la selección. Tras su salida, Scaloni rearmó la defensa con Tagliafico más cerrado y Acuña en el lateral. De todos modos, la presencia de Rojo en el plantel denota una carencia que el entrenador no termina de cubrir: no ve ningún central izquierdo que le genere garantías.