El triunfo de Sergio Tamayo generó euforia en el peronismo puntano

Al compás y en melodía, el retumbar de los bombos y las trompetas le pusieron música a la multitudinaria fiesta que vivió este domingo por la noche la militancia peronista. Cientos de seguidores de Alberto Rodríguez Saá y de Sergio Tamayo celebraron la victoria de este último en las elecciones municipales que lo erigieron como intendente de la ciudad capital por los próximos cuatro años.

El calor fue agobiante pero ese detalle a nadie le importó en la casa peronista de calle Héroes de Malvinas. Nadie paró de saltar y cantar. Ni de brindar. Todo fue algarabía.

Tras una campaña muy intensa y que recorrió todos los barrios capitalinos, el domingo 10 de noviembre entró en la historia del peronismo como una de las victorias más significativas de los últimos tiempos. Tamayo, actual ministro de Turismo y Parques de la Provincia, derrotó a las otras cuatro fórmulas que anhelaban ocupar el sillón de la esquina de San Martín y Belgrano.

Tamayo aventajó a sus adversarios con contundencia. Le sacó 8 puntos al postulante de la alianza San Luis Unido, Gastón Hissa, su más inmediato escolta. Y 19 al candidato del partido San Luis Somos Todos, Enrique Picco. De este modo, tras 8 años, el peronismo recuperó la conducción de la ciudad.

Poco después de las 20, a medida que los fiscales de mesa llegaban a la sede peronista con una amplia sonrisa en sus rostros, la fiesta se intensificó y las distintas vertientes partidarias se abrazaron en el hall central. Fue el final feliz para un trabajo que abarcó recorridas barriales, timbreos, actos en plazas y clubes, múltiples charlas con los vecinos y caravanas. Todo eso sumado a la larga jornada del comicio.

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“¡Olé, olé, olé, olé, Sergio…Sergio!” fue el cántico del festejo al son de las palmas, las trompetas y el trombón. Banderas anaranjadas, celestes, celestes y blancas, algunas albicelestes con la inscripción ‘La 33’, más otras con la insignia ‘22AG’ flamearon a la par de unos paraguas verdes y blancos que denotaban la presencia de la militancia villamercedina. Todo sirvió para calentar la previa, para esperar al gobernador y al intendente electo.

Cuando el reloj marcó las 21, no había más lugar. Ni en las gradas ni en el hall ni en el patio trasero. Todo era euforia por la victoria. Pero el calor era feroz y desde la dirigencia decidieron mudar la celebración y los mensajes a la calle, que había sido cortada al tránsito desde las 19.

La brisa fresca le dio alivio a todos. Poco después de las 21, Alberto Rodríguez Saá, salió al balcón externo del edificio y a su lado apareció Sergio Tamayo, los dos con los brazos en alto. La militancia rugió a puro fervor e hicieron falta largos minutos para que el primer mandatario abriera los discursos.

“Sergio, dejame soñar que vamos a trabajar juntos y a transformar y poner a San Luis para que adquiera la mayoría de edad. Que San Luis sea una ciudad grande, prestigiosa, moderna, llena de Justicia Social, para mejorar la calidad de vida de las niñas y niños, de los adolescentes, de los jóvenes, de mis viejos compañeros de escuela, de mis viejas amigas, de las mujeres, de los trabajadores y sellemos la unidad de los puntanos”, expresó feliz Alberto.

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Con una sonrisa imposible de borrar, el intendente electo no pudo ocultar su alegría y de inmediato adelantó sus planes para la capital provincial.

“Estas son unas elecciones históricas para San Luis, vamos a trabajar para hacer crecer esta ciudad, vamos a romper el caparazón para lograr una ciudad más grande, la que todos nos merecemos”, expresó en el balcón junto a Alberto y rodeado por su familia.

También adelantó su afán por cerrar las diferencias políticas tras la larga carrera electoral por la intendencia. “Vamos a asfaltar las grietas políticas para que no existan más. Trabajaremos para la unión de todos los puntanos”, aclaró.

En la calle, banderas al viento, con los bombos y redoblantes más agitados que nunca, la militancia cantaba, saltaba, rugía. Era el festejo que se dio un domingo de noviembre porque la ciudad capital, una vez más, es peronista.