Dólar y polémica.

Dólar solidario. Para evitar polémicas, los ejecutivos de Aerolíneas Argentinas y Aysa no usarán tarjetas.

La implementación del impuesto solidario no deja de generar reacciones en cada uno de los afectados o, en este caso, de los beneficiados. Una de ellas, por ejemplo, se da en Aerolíneas Argentinas. La compañía aérea confirmó que no usará tarjetas corporativas y que todos los gastos de viajes de su personal, sea directivo, jerárquico o general se realizarán e efectivo.

De esta manera, Aerolíneas Argentinas y su grupo de empresas decidieron no beneficiarse de la posibilidad de hacer gastos en el exterior sin pagar el impuesto, exención que la ley le entregó a todas las empresas públicas sean nacionales, provinciales o municipales, a todas las sociedades en las que alguna agencia del Estado tenga participación mayoritaria.

«Una de las primeras decisiones administrativas de la gestión [del gerente general Pablo] Ceriani fue dar de baja todas las tarjetas de crédito corporativas que estaban asignadas a los distintos directores para gastos personales y de representación. Solo quedan tres tarjetas que se destinan de manera exclusiva para gastos de la compañía que solo pueden abonarse por ese medio, como matriculación de aeronaves o situaciones de urgencia», comentó una fuente del área de Prensa y Comunicación de la empresa.

Algo similar ocurrirá con Aysa, según expresó su presidenta, Malena Galmarini. En Twitter, escribió: «Sobre la información difundida ayer por el diario @LANACION y su referencia a mí, aclaro que todas las tarjetas corporativas asignadas al presidente y directores de @AySA_Oficial las di de baja!», en relación con la nota publicada ayer por este medio.

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El mensaje de Galmarini fue con copia al presidente Alberto Fernández y al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.

El uso de las tarjetas corporativas se ha convertido en una práctica generalizada en el mundo de las empresas ya que se utiliza dinero bancarizado, se cancela con por la contabilidad de la compañía, puede llegar a tener beneficios fiscales (como en este caso por la exención) y, además, por transparencia. Prácticamente, las empresas han universalizado el uso ya que no permite utilizar tangentes criollas a la hora de inventar viáticos y da la posibilidad de tener mejor trazabilidad de los movimientos y los gastos, sean de viaje o no.

«¿Cómo harán para viajar y controlar los gastos en una empresa como Aerolíneas que tiene mucho movimiento afuera?», preguntó LA NACION a la fuente de la Aerolíneas. Según informaron, la decisión de Ceriani es no pedir ninguna tarjeta más. «De ahora en más, los gastos en comisiones de servicio volverán a manejarse con efectivo contra la rendición de tickets y facturas, como se hizo siempre para todos los integrantes de la empresa. El pago de hoteles en el exterior se realiza mediante la sucursal de la compañía en cada uno de los destinos», comentó un ejecutivo de la línea aérea. Eso, claro, en los lugares dónde haya una oficina de la empresa. Para los otros lugares, la mayoría en el mundo, de acuerdo a lo decidido por Ceriani, andarán con los billetes en el bolsillo.

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La polémica exención está en el artículo 36 de la ley de las nueve emergencias. «No se encuentran alcanzadas por el presente impuesto las jurisdicciones y entidades comprendidas en el inciso a) y b) del artículo 8º de la ley 24.156 y sus modificaciones y toda otra entidad de titularidad exclusiva del Estado nacional, y sus equivalentes en los estados provinciales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios», dice, escueto, el párrafo.

Las decisiones de las empresas públicas no siempre tienen la misma lógica que las que se toman en el mundo de los privados. Es posible que ninguna compañía aérea del planeta utilice este sistema del efectivo en el mundo corporativo. Menos aún, si la utilización del plástico tiene un incentivo de ahorro de 30 por ciento.