Atlético Madrid venció al Barcelona

Le ganó 3-2 en Arabia Saudita. Koke, Morata, de penal, y Correa marcaron para el equipo del Cholo; Messi y Griezmann marcaron para el conjunto culé. El domingo será la final: el derbi ante Real Madrid.

Si la Supercopa de España se juega en Arabia Saudita pocas cosas pueden sorprender al ambiente futbolero. Aunque el juego sigue siendo ese escenario indescifrable, el lugar en el que los expertos quedan al desnudo ante lo impensado. Así ocurrió en el triunfazo de Atlético de Madrid ante Barcelona.

Porque se impuso el caracter dinámico del juego ante los esquemas rígidos. Porque cada equipo usó sus cartas pero en varios tramos del juego las usaron mal. ¿Se puede hablar de un planteo inteligente de Simeone si cuando tenía la ventaja inicial, lo más deseado en su ideal, fue cuando peor jugó? ¿Se puede destacar la gran reacción del Barcelona si cuando tenía el partido para golear terminó mostrando sus fragilidad defensiva?

Fue un partido para disfrutar mucho y entender poco.

Como era de imaginar las riendas las llevó Barcelona desde el inicio. Aunque a diferencia de otros encuentros el Aleti de Simeone, al menos desde los apellidos, salió con una propuesta más audaz, con Saúl y el argentino Correa por las bandas del mediocampo y Morata y Joao Felix arriba.

El asunto es que pese a tener cuatro jugadores de ataque el conjunto del Cholo apostó a lo que más sabe: jugar de contra. Y el problema fue que no tuvo la pelota ni logró recuperarla con la posibilidad de salir rápido y lanzar el pase profundo para encontrar a contramano a la defensa del Barcelona.

Entonces, pelota, terreno y posibilidades de gol fueron para los de Valverde, que siguen sin mostrar el brillo de otros tiempo.

En la primera parte, Jan Oblak cerró su arco dos veces. Primero ante Messi en una corajeada del argentino que se filtró en el área, buscó la pared rápida con Griezmann y definió seco, de primera. En la segunda, la atajada fue ante el francés que entró al área por izquierda y no encontró ángulo ante el achique perfecto del esloveno.

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Pero todo el plan previo se desmoronó en 20 segundos. En un arranque del segundo tiempo que nadie tenía en mente. Simeone mandó a la cancha a Koke (por Héctor Herrera) y a los 19 segundos el mediocampista salió a gritar el 1-0 tras una gran combinación ofensiva en velocidad: cortó Saúl, profundizó Joao Félix, rompió líneas Correa con un pase de gol exacto y definió el recién ingresado. Todo ante la increíble quietud de la defensa del Barcelona.

A su juego lo llamaban al Aleti: tenía lo que casi no había buscado y podía hacer lo que tanto le gusta, refugiarse y sostener la ventaja.

Pero el fútbol está hecho para chocar de frente contra la lógica. Y así ocurrió en Arabia Saudita. Sonó el despertador del Barcelona. Sin traje de superhéroe pero dispuesto a usar el overol, reaccionó el equipo culé. De la mano de Messi, claro.

El 1-1, con corajeada para trabar entre dos y repentización para definir fuerte y de derecha, marcó el camino. Desató a sus compañeros que siguieron al líder y empujaron hasta tirar la pared madridista. El VAR le frenó el segundo festejo a Leo que se había diseñado un golazo pero entre que acomodó la pelota y sacó el zurdazo el balón rozó su antebrazo y el juez, por las nuevas reglas, anuló correctamente el tanto.

Más allá de eso, el cambio ya estaba dado y el gol estaba al caer. Fue de Griezmann pero pudo haber sido de Suárez en la misma jugada.

A partir de ese momento, el Barcelona de otros tiempos hubiera construido una goleada sin demasiados problemas. El Barcelona actual tuvo chances de aumentar la cuenta (otro gol anulado por offside finito de Vidal) pero quedó al desnudo ante el primer avance serio del Atlético de Madrid, un conjunto experto en exprimir las pocas situaciones de gol que tiene. Un equipo cuya principal virtud es reflejar la tenacidad de su entrenador de no darse nunca por vencido.

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Y se lo dio vuelta. Porque Vitolo -otro gran cambio de Simeone, entró a los 22 minutos del complemento- se filtró en el área, gambeteó a Neto y al arquero brasileño no le quedó otra que voltearlo y cometerle el penal que Morata transformó en empate.

Y lo dio vuelta porque Piqué y Umtiti siguieron dormidos, descoordinados, sin el auxilio de Busquets y nuevamente el centro de la defensa culé abrió sus puertas para que Angelito Correa tuviera su chance, la única en 90 minutos.

Dirán que lo ganó a lo Simeone. Aunque por estos tiempos, con el triunfo que se le escurrió el fin de semana en el derbi catalán y esta derrota fea que va a generar algún cimbronazo también podrá decirse que Barcelona lo dejó escapar a lo Barcelona.

El show no será completo, la final soñada no será posible. El cambio de formato de la Supercopa (incluye también a los subcampeones de la Liga y la Copa del Rey) invitaba a soñar con un Barcelona-Ral Madrid de principio de año, pero el fútbol, especialista en estas cosas, cambió el final del show: serán los dos madridistas, los dos que entraron por ser segundos, los que definan la historia. Y en Arabia Saudita.