Pese a la tensión, los gobiernos de España y Cataluña dialogan sobre la autonomía catalana

Los catalanes reclaman el permiso para la celebración de un referéndum de autodeterminación y la amnistía para los encausados por participar del desafío secesionista de 2017.

Los independentistas llegan a la cita con dos demandas clave que el Gobierno español ya anticipó que no contempla aceptar: el permiso para la celebración de un referéndum de autodeterminación y un pedido de amnistía para los encausados en 2017.

Los presidentes de España, Pedro Sánchez, y de Cataluña, Pere Aragonés, retoman conversaciones sobre la autonomía catalana tras una pausa por la pandemia, una reunión que está marcada por las divisiones entre los separatistas.

El encuentro, que se celebra en Barcelona, comenzará con una reunión bilateral entre Sánchez y Aragonés, a la que seguirá la entrevista con los demás integrantes de la Mesa, en el caso del Ejecutivo central coordinados por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.

Los independentistas llegan a la cita con dos demandas clave que el Gobierno español ya anticipó que no contempla aceptar: el permiso para la celebración de un referéndum de autodeterminación, que requeriría modificar la Constitución, y un pedido de amnistía para los encausados por participar del desafío secesionista de 2017.

Dicho intento unilateral de separación por medio de un referéndum, quedó trunco después de que Madrid interviniera la autonomía de Cataluña y persiguiera a sus líderes, algunos de los cuales se exiliaron o fueron detenidos, entre ellos, el entonces presidente regional, Carles Puigdemont.

La formación Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), en cambio, socio clave de la coalición de Sánchez en el Congreso español, apuesta por una estrategia más flexible en busca de obtener ventajas económicas para la región a la vez que presiona por la independencia.

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Madrid sostiene que cualquier voto sobre el futuro de Cataluña debería basarse en una propuesta para mejorar la relación de la región con el resto de España.

El lunes, al confirmar que estaría en la reunión, Sánchez marcó el terreno cuando les solicitó a los soberanistas que no centren la cita en el referendo de autodeterminación porque eso es inaceptable para el Gobierno y solo llevaría a la frustración.

«Empecemos por las cuestiones en las que nos podemos entender», reclamó el líder español. «El referendo, no solo está fuera de la Constitución, tampoco es lo que necesita Cataluña en este momento, más fracturas. Además, lo que sea (referente a) España lo tenemos que decidir entre todos los españoles», advirtió el mandatario.

Además, señaló que «de 45 puntos» que siempre ha reclamado el independentismo «44 tienen una respuesta afirmativa, y solo uno negativo, que es el referendo. Apostemos por avanzar en las cosas en las que nos podemos encontrar más cerca», insistió.

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Para sumar tensión a la negociación, esta semana Madrid anunció que suspendía una inversión millonaria en el aeropuerto de Barcelona, uno de los primeros resultados de la colaboración de ERC con los socialistas, junto con el indulto a los separatistas de 2017.

Aragonés dijo que era un «chantaje» pero mantuvo su fidelidad a Madrid y excluyó de la negociación a los miembros de JuntsXCat que no integran el Gobierno regional, una jugada con la que evitó desafiar a Sánchez pero que le abrió un frente con Puigdemont.

Las expectativas de éxito son escasas, por lo que de la reunión no se espera más que un acuerdo sobre la metodología de las reuniones siguientes.