El presidente Alberto Fernández pidió este lunes «dejar las disputas de lado» y unir «esfuerzos para poder llegar a cada argentino y argentina y hacerle más simple su vida». Lo hizo al encabezar en Córdoba la firma del contrato entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y la empresa VENG para avanzar en el desarrollo del lanzador espacial Tronador II, que podrá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kilogramos a una distancia de hasta 600 kilómetros de la Tierra.

Desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT), ubicado en Falda del Cañete, a 30 kilómetros de la capital de Córdoba, Fernández destacó el «orgullo de ser uno de los 10 países» con capacidad de «poner satélites en órbita» y recordó que disponer fondos «en educación, en ciencia y tecnología es una gran inversión que el Estado puede hacer porque está invirtiendo en el futuro».

«Tenemos un capital humano maravilloso para ponerlo al servicio del país; las disputas que aparezcan cuando tenemos que votar pero, después, todos unamos esfuerzo para poder llegar a cada argentino y hacerle más simple su vida; esa es la mirada de futuro que necesitamos», afirmó el jefe de Estado, acompañado por el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Daniel Filmus, y el gobernador Juan Schiaretti.

Tronador II

El contrato rubricado este lunes implica la inversión de 9.730 millones de pesos que se destinarán a la fabricación del Lanzador Espacial que forma parte del Proyecto Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas.

El desarrollo del Tronador supone que, una vez concluido, podrá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kilogramos a una distancia de hasta 600 kilómetros de la Tierra.

Para avanzar en el lanzador, de aquí a 2030 se realizarán ensayos con los vehículos denominados TII-70 y TII-150, prototipos que servirán para poner a prueba los motores que llevará a bordo el lanzador Tronador II-250.

Simultáneamente, se trabaja -según se informó- en el desarrollo de la infraestructura asociada, como el banco de ensayos y la plataforma de lanzamiento en el Centro Espacial Manuel Belgrano (CEMB).

Además de incluir a la empresa VENG como principal contratista, el proyecto involucra el trabajo de más de 50 empresas nacionales e instituciones públicas del sistema nacional de ciencia y tecnología argentino.