«Ahora van a ver cómo los matamos y nadie se entera, como yo tengo un montón de muertos y nadie se enteró.» Esas y otras frases documentan la investigación del fiscal de Mar del Plata, Juan Pablo Lódola, contra cuatro oficiales de la Comisaría Sexta de la ciudad balnearia por detener ilegalmente, golpear y torturar con simulacros de fusilamiento a dos adolescentes de 14 y 16 años en la noche del 17 de septiembre.

«Con ese mecanismo tortuoso, el personal policial interviniente en un procedimiento ilegítimo por donde se lo mire, procedieron a aplicarle tormentos físicos y sufrimientos psíquicos de gravedad a los menores», sostiene la orden de la Justicia de Garantías que dio curso a allanamientos y la detención de los policías bonaerenses imputados: Ariel Marcelo Estévez Pitrau, Sandra Vanesa Cano, Jonathan Elías Cabrera y Micaela Agustina Estigarribia.

Los adolescentes demorados ilegalmente y paseados en un patrullero de La Bonaerense sufrieron heridas en las muñecas, en las rodillas, en la cara, la nuca, las orejas y piernas, por los golpes proponiados por los oficiales, que los obligaron a arrodillarse y a correr en distintos simulacros de fusilamiento. El último simulacro en un descampado donde el grupo de policias contó hasta tres antes de comenzar a dispararles con postas de goma, mientras los adolescentes huían.

La imputación contra los policías de La Bonaerense, según informó el diario La Capital, es «privación ilegal de la libertad, agravado y torturas» en concurrencia. Esta mañana se procedió a allanar las viviendas de los cuatro policías, donde se secuestraron sus armas reglamentarias, teléfonos y una escopeta no provista por la Policía Bonaerense.

La Auditoría General de Asuntos Internos los desafectó y quedaron detenidos: Estévez y Cabrera en la Unidad Penal 44 de Batán; y Cano y Estigarribia en el Destacamento Femenino, a la espera de ser citados para declarar ante el fiscal Lódola. Según la investigación, la oficial Estigarribia filmó las torturas.

“Me parece que te vamos a matar acá”

Según surge de la investigación, el sábado 17 de septiembre a las 22, el oficial de policía Ariel Estévez y la sargento Vanesa Cano, interceptaron a los adolescentes en el barrio Libertad. Detuvieron el móvil N° 27841, en Beruti al 9100, e indicaron a los jóvenes que colocansen las manos sobre el capot del patrullero para «identificarlos».

Durante el procedimiento ilegal de «identificación», arribó el segundo patrullero –identificado como N° 27381– en el que iban el oficial Jonathan Cabrera y la oficial Micaela Estigarribia. De acuerdo a la causa, Cabrera, sin mediar palabras, le dio un golpe de puño en la cara a al adolescente de 14 años, mientras que Estévez le apoyó el arma reglamentaria en las costillas y le ordenó no gritar bajo amenaza de muerte. El oficial Cabrera también sacó su arma reglamentaria, se la puso al adolescente en la cabeza y gatilló en más de una oportunidad. 

El ensañamiento contra el más chico de los adolescentes continúo cuando la oficial Estigarribia intentó ponerle su arma reglamentaria en la boca. Tras los primeros simulacros de fusilamiento, le pusieron esposas a ambos, ajustadas de una manera violenta, y los subieron al patrullero en el que viajaban Cabrera y Estigarribia.

Desde el barrio Libertad, los pasearon en el patrullero de la Policía Bonaerense hasta un descampado ubicado en la calle Strobel al 10000. “Ahora van a ver cómo los matamos y nadie se entera, como yo tengo un montón de muertos y nadie se enteró, dos más no van a hacer nada”, les dijo la oficial Estigarribia.

En la oscuridad de la noche, los policías hicieron descender solo al adolescente de 14 años y lo obligaron a ponerse de rodillas para volver amenazarlo, poniéndole otra vez un armar en la cabeza.  “Mirá como te tenemos, te vamos a enseñar a respetar, porque los que mandamos somos nosotros”, le dijo uno de los oficiales al adolescente.

El oficial Estévez y la sargento Cano, según el diario marplantese, trasladaron al joven hasta su móvil pegándole patadas. “Esto te pasa por andar con éste, la próxima vez que te vea no te vamos a perdonar”, le dijeron los policías y agregaron: “Me parece que te vamos a matar acá”.

Finalmente, los policías pusieron a los dos adolescentes arrodillados uno al lado del otro, mientras los obligaban a mirar el suelo, le golpeaban la nuca y le daban cachetadas en la cara. 

Luego, los hicieron levantar y Estévez, armado con una escopeta antidisturbios, les indicó que empiecen a correr y les dijo: “Tienen tres segundos, tres, dos, uno…” Los jóvenes, atemorizados, fueron liberados de esa forma con los disparos de posta de goma resonando sobre sus espaldas.