Liliana Mainardi obtuvo el segundo premio con la obra “Flores amanecidas”, mientras que Darío Oliva logró la primera mención con su libro “La avaricia del lenguaje”, en el certamen organizado por la Fundación Argentina para la Poesía.

“Cuando me enteré de los resultados fue un momento de mucha emoción y felicidad. Fue sorpresivo también porque, si bien uno confía en lo que escribe, presentarse a esta convocatoria federal de tanta trayectoria, fue como arrojar una botella al mar”, indicó Liliana Mainardi que vive hace 17 años en Cortaderas.

“Este concurso también permite difundir los trabajos del interior del país y eso nos permite llegar a otros ámbitos”, agregó la autora que por lograr el segundo premio recibirá $60.000 y será publicada mediante los sellos “Fundación Argentina para la Poesía” y “Vinciguerra Hechos de Cultura”. El certamen contó con un prestigioso jurado conformado por Antonio Requeni, Beatriz Schaefer Peña y Fernando Sánchez Zinny.

“‘Flores amanecidas’ nació durante la pandemia, quizás al estar más tiempo en la casa. Fue reencontrarme con el jardín y las plantas queridas. Cada una de mis plantas tiene una historia y un por qué. La naturaleza me conecta mucho con mi origen”, sostuvo Mainardi que ha publicado “Río adentro”, “Surco abierto”, “Huellas del fuego” y ”Mientras aletea” y “El sentido de la noche”.

Por su parte, el destacado poeta villamercedino Darío Oliva indicó que el título de su libro está inspirado en un poema de Inés Manzano. “Este obra, que consta de 43 páginas, habla de las tensiones con las que se presenta y enfrenta ese ‘yo poético’ al que le he insuflado palabras por momentos testimoniales y de autocrítica, y en otros pasajes el propósito de rendir homenaje a voces de grandes poetas, desdoblado a su vez por sus representaciones en el trasvasamiento de lo real a lo onírico, y viceversa”, indicó el poeta que recibirá un diploma de honor.

“En esta obra encontraremos en atajos formativos, semánticos y sintácticos, bajo la premisa del ejercicio poético como leitmotiv que ordena a todos los poemas, audacias metafóricas, quiebres temporales marcados en algunos casos por los cortes no convencionales de verso, y “chúcaros” encabalgamientos (debajo de verbos, complementos, sustantivos, etcétera), voseo que intima con la reverberación existencial del presente en potenciales receptores del mensaje poético, consistencia lúdica de algunos tramos surrealistas, y un caudal de resonancias interrogativas que el poeta explora más interesado en esas búsquedas interiores que en hallar respuestas inquebrantables”, detalló el autor que ha publicado “Epígrafes”, “Breviario”, “Eco-Grafía”, “Cronopias” (Viaje a la Isla de Cortázar), “Fuga de luz”, “El laberinto de Proteo”, “Lengua rota”, “Lo que aturde”, “Preguntas muertas”, y “¡Qué sé yo!”.