El Informe Progresar Primera Convocatoria 2022, que dio a conocer el Ministerio de Educación, registró un total de 1.369.825 becarios, de los cuales el 54% tiene entre 18 y 24 años.

Casi un millón y medio de estudiantes recibieron becas del Programa Progresar en la primera convocatoria de 2022, la mayor cantidad registrada desde que inició el programa, en 2014, según un informe presentado este lunes por el Ministerio de Educación de la Nación donde se destacó el rol del Estado y el «esfuerzo de las familias» para que los y las estudiantes finalicen sus estudios.

«Es un estudio muy importante porque respondieron la encuesta el total de los chicos que tienen la beca Progresar. No es una muestra, es una encuesta universal», explicó durante la presentación del informe el ministro de Educación, Jaime Perczyk.

El titular de la cartera educativa resaltó la importancia de que el Estado cuente con estos datos para la elaboración de políticas públicas que atiendan las necesidades del sector, ya que configuran «una descripción clara de cómo son los chicos que en Argentina necesitan y quieren apoyo» para estudiar.

El Informe Progresar Primera Convocatoria 2022, que cerró en agosto, registró un total de 1.369.825 becarios, de los cuales el 54% tiene entre 18 y 24 años, mientras que 40% se ubica en la franja etaria que va de los 24 a los 40.

Asimismo, se indicó que la cantidad de becarios subió a 1.700.000 desde el cierre de la primera convocatoria.

La registrada es «la mayor tasa de cobertura desde que se creó el Programa en 2014», como así también el mayor nivel de inversión, que alcanzó los 120.000 millones de pesos, luego de un «descenso sostenido» en la cantidad de becarios y de recursos invertidos durante 2016 y 2019.

«Durante ese tiempo no es que no hubo necesidad, sino que hubo una decisión política de cómo abordar esa necesidad, que es más bien estructural» en el país, enfatizó el secretario de Evaluación e Información Educativa, Germán Lodola.

Respecto a las distintas líneas que conforman el programa, el informe detalló que poco más del 35% de los becarios pertenecen a la línea de finalización del secundario, que tienen entre 16 y 17 años, una beca que empezó en diciembre del 2021, mientras que el 17,8% son estudiantes del secundario mayores de 18 años.

En tanto, el 22% está cursando en el nivel universitario, el 14,5% en nivel terciario, el 6% estudia Enfermería y el 4,5% son becarios del Progresar Trabajo, con distintas proporciones dependiendo de cada provincia.

Más de la mitad de las y los becarios pertenecen a la región Centro, mientras que el 19% pertenece al noroeste argentino, el 15,4% a la región noreste, el 9% a la región del Cuyo y el 4,5% a la Patagonia.

Las provincias de Tucumán y Buenos Aires registran la mayor proporción de becarios.

«Cada provincia tiene una conformación particular, que tiene que ver con realidades sociales y condiciones culturales particulares», señaló Perczyk, quien anticipó que la información desagregada por provincias sería presentada y discutida durante el Consejo Federal de Educación que se desarrolla hoy.

El presente informe, aseguraron, evidencia que el Programa Progresar «apunta a sectores de alta vulnerabilidad social, chicos que reciben salarios de sus familias, que en mayor proporción son mujeres, que vienen de familias con bajos niveles educativos y que usan el dinero de la beca para estudiar».

En esa línea, se indicó que las mujeres representan más de la mitad en todas las líneas de la beca, con el 64,7% en general, el 86% en Enfermería y casi el 80% en estudios terciarios.

Respecto al nivel educativo de sus grupos familiares, el 64,2% de las y los becarios respondieron que ambos padres no completaron el nivel secundario y solo el 27,4% dijeron que al menos uno de los padres lo completó.

«En el nivel obligatorio (secundario), 8 de cada 10 están buscando el primer título secundario del hogar. Y en el nivel superior (universidad y terciario), 9 de cada 10», señaló

la secretaria de Cooperación Educativa y Acciones Prioritarias, Andrea García, y resaltó el rol del Estado en aquellos «hogares en los que probablemente no haya libros, que no haya grupos familiares que puedan acompañar a los estudiantes en fortalecer su trayectoria académica».

También destacaron que se trata de datos «muy importantes porque disputan el sentido común» que rodea este tipo de becas financiadas por el Estado.

En ese sentido, se indicó que el 83% de los y las becarias no tienen hijos o hijas y que casi el 70% se inscribieron al Programa para conseguir trabajo, el 17,2% para especializarse en un oficio y el 5,4% para cambiar de trabajo o profesión.

Poco más de la mitad respondió que su principal ingreso es el aporte de su familia y solo el 19% afirmó que su principal ingreso es la beca.

«La mayoría de las familias hacen un esfuerzo enorme para que puedan seguir estudiando. Hay un apoyo importante de la familia y del Estado», añadió Perczyk.

Actualmente la beca Progresar es de 7.400 pesos, con un plus por conectividad incorporado y otro bono para los más de 300 mil chicos que quisieron estudiar lenguas extranjeras en las 30 universidades y 50 instituciones con las que el Ministerio de Educación articula.

Respecto del uso del monto asignado, el 41,5% de las y los becarios respondieron que destinan su beca a cubrir material de trabajo, apuntes y fotocopias, poco más del 20% lo utiliza para transporte, el 16% para internet y casi el 15% para alimentos.

Para ser becado, el grupo familiar no debe superar tres salarios mínimos y el o la estudiante debe cumplir con distintas condiciones dependiendo la línea del programa.

Para la línea de secundarios, deben cumplir con la certificación de presencia y de nivel académico en la escuela para seguir recibiendo la beca.

 

 

Fuente: Télam