Los gobernantes del territorio anexado por Rusia mediante un referendo calificaron como «vergonzosa» la solicitud del Organismo Internacional de Energía Atómica para que abandonen la planta.

Las autoridades de la región de Zaporiyia -territorio anexado por Rusia mediante un referendo no reconocido internacionalmente- catalogaron de «vergonzosa» la resolución de la junta de gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que llamó a Rusia a abandonar la central nuclear homónima.

«Al aprobar una resolución vergonzosa y motivada políticamente, el OIEA se convierte en una estructura incompetente que cambia su idoneidad y profesionalismo a favor de los intereses políticos de Occidente», dijo Vladímir Rógov, miembro de la Administración regional de Zaporiyia a la agencia de noticias rusa Sputnik.

Al parecer, añadió Rógov, «el OIEA se olvida deliberadamente de que la central nuclear se encuentra ahora en territorio ruso ya que la región de Zaporiyia se incorporó a este país a fines de septiembre».

«Siguiendo la lógica del OIEA -subrayó el funcionario- ese organismo podría exigir al régimen ucraniano que renuncie a sus centrales nucleares de Rovno o Jmelnitski, o a los estadounidenses a sus plantas atómicas».

Apoyos y rechazos

Más temprano, la junta de gobernadores del OIEA había avalado esa resolución con los votos de Estados Unidos, Alemania, Bulgaria, Canadá, Eslovenia, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, República Checa y Turquía, todos ellos miembros de la OTAN, así como de la Argentina, Australia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Finlandia, Guatemala, Irlanda, Japón, Qatar, Corea del Sur, Singapur, Suiza y Uruguay.

En contra votaron Rusia y China, se abstuvieron Arabia Saudita, India, Kenia, Namibia, Pakistán, Sudáfrica y Vietnam. Burundi y Libia no participaron en la votación.

La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, está en la ciudad de Energodar, a orillas del embalse Kakhovka, en una zona controlada desde marzo pasado por las tropas rusas.

Desde hace meses, Rusia y Ucrania se acusan mutuamente de bombardear las instalaciones de la central.

Los seis reactores de la planta están apagados, para minimizar el riesgo de su exposición al conflicto armado en curso.

A principios de octubre pasado, varios días después de que Rusia anexara unilateralmente la provincia de Zaporiyia, el presidente Vladimir Putin decretó el traspaso de la central al patrimonio federal ruso.