Turquía continuó este miércoles bombardeando posiciones de combatientes kurdos en el norte de Siria para proteger su frontera sur, como parte de la operación «Garra Espada» iniciada el domingo. «La determinación de proteger todas nuestras fronteras del sur es hoy más fuerte que nunca», dijo el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien considera lanzar una ofensiva terrestre «en el momento oportuno».

Los bombardeos turcos alcanzaron el miércoles posiciones kurdas del campo de detención Al Hol en Siria, según fuentes independientes sirias y kurdas. El campamento, administrado por los kurdos, alberga 50 mil personas, entre ellas familiares de supuestos yihadistas, pero también a desplazados sirios e iraquíes.

«Nuestras operaciones con aviones, artillería y drones son solo el principio», advirtió Erdogan en un discurso ante su partido, el islamista AKP. El jefe de Estado agregó que los gobiernos de Siria e Irak no deben preocuparse porque dichas operaciones «también garantizarán su integridad territorial».

El gobierno turco lanzó el domingo la operación Garra Espada intensificando las incursiones aéreas y el fuego de artillería contra las posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán y las Unidades de Protección Popular. Las autoridades locales acusan a esos dos movimientos de haber ordenado el atentado que dejó seis muertos y 81 heridos días atrás en Estambul.