El Banco Central (BCRA) volvió a endurecer el cepo cambiario y reinstaló una medida que apunta directamente a los ahorristas. Desde el 26 de septiembre, toda persona que compre dólares al tipo de cambio oficial deberá firmar una declaración jurada comprometiéndose a no vender dólares financieros —MEP o CCL— durante los siguientes 90 días.
Hasta ahora, esta limitación regía únicamente para empresas, pero la nueva disposición —formalizada a través de la Comunicación “A” 8336— se extiende también a las “personas humanas”. El objetivo, según la autoridad monetaria, es frenar el denominado “rulo”, una maniobra de arbitraje que aprovechaba la brecha entre los distintos mercados.
Cómo impacta la medida
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Quien acceda al mercado oficial queda inhabilitado para operar en MEP o CCL por tres meses.
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Las entidades financieras deberán exigir una declaración jurada de cumplimiento antes de cada operación.
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La decisión se suma a las restricciones recientes que alcanzaron a accionistas, directores y familiares de ejecutivos de sociedades de bolsa, a quienes también se les había prohibido realizar estas operaciones cruzadas.
Contexto y reacciones
El Gobierno busca reducir la presión sobre las reservas y contener el drenaje de divisas, aunque especialistas advierten que la consecuencia inmediata será una mayor brecha cambiaria. “El mercado de cambios volvió a segmentarse: menos demanda en el oficial, pero más presión en los paralelos. Eso termina siendo anti producción”, señaló Gabriel Caamaño, economista de la consultora Outlier.
Por su parte, Federico Furiase, asesor del ministro de Economía Luis Caputo, aclaró que la medida no impide a los particulares ahorrar en dólares oficiales: “Lo que no se permite es que con esos dólares se alimente el mercado financiero. La decisión busca evitar distorsiones cambiarias”.
Antecedentes recientes
En abril de este año, el Gobierno había flexibilizado parcialmente el cepo eliminando el cupo de u$s200 mensuales para personas físicas y levantando restricciones cruzadas. Sin embargo, en septiembre comenzaron a reponerse los límites, primero sobre ejecutivos de entidades financieras y ahora sobre todos los ahorristas.
La estrategia oficial apunta a cortar los circuitos de arbitraje y, al mismo tiempo, ganar aire en la administración de reservas, que hoy superan los u$s40.000 millones. No obstante, analistas advierten que la segmentación del mercado cambiario podría aumentar la volatilidad y agrandar la brecha.

