Tras la detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha revisado su enfoque sobre el llamado «Cártel de los Soles», reconociendo que no se trata de una organización criminal estructurada, sino de un sistema clientelar profundamente arraigado en la corrupción estatal y alimentado por el narcotráfico.
En 2020, EE.UU. acusó formalmente a Maduro de liderar este supuesto cartel, vinculándolo directamente con actividades de narcotráfico a gran escala. Sin embargo, la nueva acusación presentada tras su captura —según informa The New York Times— elimina esa caracterización, mencionando al «Cártel de los Soles» solo dos veces y describiéndolo no como una entidad real, sino como una red informal de funcionarios civiles, militares y de inteligencia que se beneficiaban del tráfico de drogas.
En lugar de presentarlo como jefe de una organización criminal, la fiscalía estadounidense ahora señala que Maduro «participó, perpetuó y protegió» un sistema de corrupción heredado desde la era de Hugo Chávez, en el que el dinero del narcotráfico se utilizaba para consolidar lealtades políticas y operativas.
Expertos en seguridad regional, como Elizabeth Dickinson del International Crisis Group, han calificado esta actualización como un acercamiento más fiel a la realidad. “La nueva acusación es correcta”, afirmó. “Las designaciones anteriores no tenían sustento probatorio para un juicio; eran más bien herramientas políticas”.
Cabe recordar que, pese a su uso mediático y político, el término “Cártel de los Soles” nunca fue reconocido como una entidad delictiva real por organismos internacionales como la ONU ni por la propia Administración para el Control de Drogas (DEA) de EE.UU. El nombre surgió en los años 90 en la prensa venezolana para referirse de forma coloquial a funcionarios corruptos —muchos de ellos con distintivos dorados en sus uniformes— vinculados al narcotráfico.
Además, el gobierno de Donald Trump —durante su regreso a la presidencia en 2025— había designado al grupo como «organización terrorista», una medida que ahora parece haber sido revertida de facto por la revisión de la acusación.
También se desmontó otra acusación clave: la supuesta alianza entre Maduro y la peligrosa banda criminal venezolana Tren de Aragua. Según fuentes de inteligencia citadas por The New York Times, la única evidencia era una llamada de 2019 en la que el líder de la banda ofrecía escoltas para cargamentos de droga, creyendo hablar con un oficial venezolano. No hay indicios sólidos de que Maduro tuviera control o dirección sobre dicha organización.
En este contexto, la rectificación de EE.UU. no solo modifica el relato judicial contra Maduro, sino que también pone en evidencia los límites de las acusaciones políticas frente al rigor del proceso legal.
China exige la liberación inmediata de Nicolás Maduro y Cilia Flores tras su comparecencia en Nueva York
El gobierno chino reaccionó con firmeza este martes ante la primera comparecencia del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ante un tribunal federal en Nueva York, exigiendo su liberación inmediata y condenando lo que calificó como una grave violación a la soberanía de Venezuela.
En una declaración pública, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, afirmó que Estados Unidos “ignoró la condición de jefe de Estado de Maduro, lo acusó abiertamente en un tribunal nacional y llevó a cabo un supuesto ‘juicio’ que viola flagrantemente la soberanía venezolana y socava gravemente el orden internacional”.
“Instamos a Estados Unidos a liberar de inmediato al presidente Maduro y a su esposa, y a garantizar su seguridad”, añadió.
Esta postura se alinea con la posición expresada un día antes por China ante las Naciones Unidas. Durante una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad, el representante adjunto permanente de China ante la ONU, Sun Lei, calificó los hechos como “actos unilaterales, ilegales e intimidatorios” y aseguró que Pekín está “profundamente conmocionado” por la situación.
Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, advirtió recientemente que el mundo atraviesa “cambios y turbulencias sin precedentes en un siglo”, en referencia a lo que considera una creciente tendencia de hegemonía y unilateralismo que amenaza la estabilidad global.
La comparecencia en Nueva York
Durante su primera audiencia ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, Maduro se declaró inocente de los cargos de narcoterrorismo. “Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Fui capturado en mi residencia en Caracas”, declaró.
Su defensa, encabezada por el abogado Barry Pollack, cuestionó la legalidad del arresto, al que calificó como un secuestro perpetrado por fuerzas militares estadounidenses. Además, informó al juez sobre “problemas de salud” del mandatario que requerirán atención médica urgente. La próxima audiencia está programada para el 17 de marzo.
Operación militar y reacciones internacionales
Según fuentes oficiales venezolanas, el sábado pasado Estados Unidos lanzó una operación militar masiva contra territorio venezolano, con ataques en Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, culminando con el traslado forzoso de Maduro y Flores a Nueva York.
El gobierno de Caracas denunció la acción como una “gravísima agresión militar” cuyo objetivo, aseguró, es apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente petróleo y minerales. En respuesta, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió interinamente la presidencia.
La comunidad internacional ha mostrado una amplia condena. Rusia, entre otros países, exigió la liberación de los líderes venezolanos y rechazó cualquier injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela, reafirmando el derecho del país a determinar su propio destino.

