El canciller iraní Abbas Araqchi aseguró que Teherán no busca un conflicto armado, pero que está completamente preparado para una guerra si las tensiones con Estados Unidos escalan. Al mismo tiempo, afirmó que Irán mantiene abierta la vía diplomática, siempre que las negociaciones sean “justas y basadas en el respeto mutuo”.
En un encuentro con embajadores, Araqchi sostuvo que “Irán no quiere una guerra, pero está totalmente preparado para una”, mientras que el portavoz de la Cancillería, Esmaeil Baqaei, confirmó que existen canales de comunicación activos con Washington, a través de los cuales se intercambian mensajes cuando la situación lo requiere.
El conflicto se da en un contexto de amenazas explícitas de Donald Trump, quien advirtió que, si Irán ataca intereses estadounidenses, la respuesta será de una fuerza “nunca antes vista”. En paralelo, desde el Parlamento iraní se afirmó que el país responderá atacando bases de EE.UU. y objetivos israelíes en Medio Oriente si es agredido.
El gobierno iraní también denunció injerencia extranjera en las protestas internas que sacuden al país desde fines de diciembre. Según Araqchi, los disturbios violentos habrían sido coordinados desde el exterior con el objetivo de provocar un escenario que justifique una intervención militar estadounidense.
Las manifestaciones se producen en medio de una grave crisis económica, con inflación cercana al 39% anual y una fuerte devaluación del rial, que pasó de 50.000 por dólar en 2018 a más de 1,4 millones en la actualidad. Para el régimen iraní, este escenario constituye uno de los mayores desafíos internos desde 1979.
Fuente: Tiempo Argentino – GS con información de Sputnik y Europa Press

