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La primera jornada de la trigésimo séptima edición de la Fiesta Nacional de la Calle Angosta marcó un hito sin precedentes en la historia del evento. Desde el atardecer, el predio ubicado en Villa Mercedes comenzó a recibir un flujo incesante de público que, conforme avanzaba la noche, transformó el espacio en un mar humano imposible de contener. Al llegar la medianoche, el anfiteatro, con capacidad oficial para poco menos de cinco mil personas, albergaba una multitud tres veces superior a su aforo. Los asistentes se acomodaron donde pudieron: en gradas, sillas improvisadas, sobre el césped o de pie, sin que nada los disuadiera de permanecer en el lugar.
Unas treinta mil personas, entre residentes y visitantes de otras regiones, colmaron no solo el escenario principal Alfonso y Zavala, sino también cada rincón del predio. Las peñas vibraron con energía ininterrumpida, los puestos de artesanías y los fogones gastronómicos trabajaron a pleno rendimiento, y hasta atracciones populares de la ciudad hicieron su aparición entre el público, sumando colorido a una celebración que desbordó expectativas.
El programa artístico inició al caer el sol con agrupaciones locales de larga trayectoria, ballets tradicionales y músicos emergentes que fueron calentando el ambiente hasta altas horas de la madrugada. En un momento emotivo de la velada, se rindió tributo a Yaco Monti, destacado músico mercedino fallecido meses atrás, reconociendo su legado y su profunda conexión con las raíces cuyanas. Sus hijos recibieron el homenaje con palabras de gratitud, recordando la pasión de su padre por la música autóctona.
Facundo y Jonathan, hijos de Yaco Monti.
Pasada la medianoche, los aplausos se multiplicaron con la llegada de figuras de gran convocatoria. Entre ellas destacó la actuación de Oscar Palavecino, quien regresó al escenario local tras ocho años de ausencia y ofreció un recital que superó las dos horas, entonando sus temas más emblemáticos ante un público entregado. Su energía contagió a miles, que corearon cada canción sin importar la hora avanzada.

Le siguieron otras propuestas de peso como Sele Vera, Los Cantores del Alba en sus distintas formaciones y el cierre a cargo de Algarroba.com, agrupación puntana que mantuvo el fervor hasta cerca de las siete de la mañana.
Algarroba, convocante como siempre
A lo largo de la jornada, autoridades provinciales destacaron el valor del festival como motor cultural y económico, subrayando su rol en la promoción del turismo y el fortalecimiento de emprendimientos locales. La celebración, que nació con la despedida del sol, se extendió hasta el nuevo amanecer, dejando en quienes la vivieron la certeza de haber sido parte de una noche única, vibrante y profundamente arraigada en la identidad de la región.
Esta noche Jorge Rojas
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