El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Jerí mediante una moción de censura por “inconducta funcional y falta de idoneidad”. Jerí, que había asumido tras la salida de Dina Boluarte, permaneció apenas cuatro meses en el cargo y se convirtió en el séptimo mandatario del país en una década.
La crisis se profundizó por denuncias de reuniones irregulares con empresarios y por investigaciones del Ministerio Público por presunto tráfico de influencias. El llamado “Chifagate”, vinculado a encuentros no registrados con empresarios chinos, detonó el avance de las mociones de censura en un contexto de caída de popularidad y tensiones internas en el Congreso.
Tras la destitución, el Parlamento convocó a elegir nuevas autoridades mientras el país se prepara para elecciones presidenciales y legislativas en abril. Las principales fuerzas de derecha, entre ellas sectores ligados a Keiko Fujimori, mantienen fuertes disputas sobre cómo encarar la transición en medio de la inestabilidad política.

