Crueldad sin límites:
La comunidad de San Luis se encuentra conmocionada tras el violento ataque sufrido por una mujer de 85 años, conocida cariñosamente como «Coca», quien fue hallada en su hogar con signos de una ferocidad inexplicable. El hecho, que ha movilizado a la justicia y a la policía provincial, revela una saña que excede cualquier intento de robo convencional.
El hallazgo y la escena del crimen Como cada mañana, alrededor de las 7:00, Sergio Díaz llegó al domicilio de su tía para compartir el desayuno, una rutina que mantenían diariamente. Aunque la reja exterior se encontraba cerrada con llave y con las medidas de seguridad habituales, la puerta principal de la vivienda estaba abierta y sin signos de violencia.
Al ingresar, Sergio se encontró con una escena devastadora: su tía estaba tirada en el suelo, desnuda y mojada debido a que el flexible del lavatorio se había desprendido. La mujer, que aún balbuceaba pero no podía hablar, presentaba fracturas en la cadera y las costillas, aparentemente producto de patadas, además de cortes en los brazos que sugieren un intento desesperado por defenderse. Su rostro, según el relato de su sobrino, estaba completamente desfigurado por los hematomas.
Una vida de servicio truncada por la violencia «Coca» era una figura muy querida en la zona; se desempeñó como enfermera en el Policlínico, en la Cruz Roja y en centros privados como el Mejía y Los Álamos. Sus vecinos la recuerdan por su carácter solidario, ya que solía colocar inyecciones y tomar la presión de manera desinteresada a los habitantes del barrio.
Esta confianza y espíritu servicial habrían sido, paradójicamente, lo que permitió el ingreso de los delincuentes. Según los indicios, la víctima habría franqueado la entrada a los atacantes por tratarse de caras conocidas o personas en las que confiaba.
Hipótesis y avances de la investigación La principal línea investigativa, a cargo de la fiscal Bringas, sugiere que el ataque fue premeditado y que los delincuentes podrían haber estudiado los movimientos y horarios de la familia. Aunque la casa fue revuelta por completo en busca de joyas y oro, el botín habría sido escaso; apenas una semana antes, su sobrino le había entregado 100.000 pesos para sus gastos. El ensañamiento físico hace suponer que los agresores buscaban un dinero o bienes que la mujer no poseía.
La policía ya ha procedido al secuestro de cámaras de seguridad de los vecinos para intentar identificar a los responsables. Entre las hipótesis que maneja la justicia, se analiza la posible participación de una pareja (un hombre y una mujer) en el hecho.
Miedo en el vecindario El caso ha sembrado el terror entre las vecinas de la cuadra, muchas de las cuales son mujeres mayores que viven solas. Tras el incidente, el clima de inseguridad ha llevado a los residentes a reforzar sus hogares con alarmas y cámaras, ante el temor de que un hecho de tal crueldad se repita. Mientras tanto, la familia de «Coca» exige justicia y espera que los culpables sean identificados prontamente para que un acto de tal desprecio por la vida no quede impune.
Fuente: Gustavo Servidía- Radio La Bomba

