La situación económica sigue golpeando al sector privado y cada vez son más las empresas que cierran, reducen personal o atraviesan conflictos laborales en Argentina. En las últimas semanas se acumularon quiebras, despidos masivos y suspensiones en distintas industrias, desde electrodomésticos hasta alimentos, textiles y metalurgia.
Uno de los casos más resonantes es el de Garbarino, cuya quiebra fue decretada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro. La histórica cadena no logró reunir las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo de pago tras el concurso preventivo iniciado en 2021, por lo que la Justicia ordenó su liquidación total.
También se registran dificultades en otras grandes compañías. La cadena de supermercados La Anónima advirtió que hoy es “muy difícil ser rentable”, según expresó su gerente general Nicolás Braun. En paralelo, la planta de Cervecería y Maltería Quilmes en Zárate redujo fuertemente su plantilla laboral, mientras que la productora de alimentos Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (vinculada a productos de SanCor) fue declarada en quiebra tras acumular deudas con proveedores y trabajadores.
La crisis también alcanza a la industria y la producción. La fabricante de neumáticos Fate anunció el cierre de su principal planta, con el impacto potencial sobre unos 920 trabajadores. Además, empresas como Acindar, Grupo Dass, la avícola Granja Tres Arroyos y la fabricante fueguina Aires del Sur registran suspensiones, despidos o conflictos salariales.
A este escenario se suman cierres como el del frigorífico San Roque y la distribuidora Beer Market. En muchos casos, las empresas señalan como causas la caída del consumo interno, el aumento de costos productivos y el impacto de las importaciones en el mercado local.

