Perxitaa (Jaume Cremades), pertenece a la generación que conoció los videojuegos con Sega Megadrive a la que jugaba su madre, con concreto a Columns, un juego de puzles similar a Tetris. Era una época en la que los juegos eran muy caros -las novedades costaban unas 10000 pesetas (60 euros), que serían unos 115 euros actuales, por lo que cuando le llevaba su padre a comprar un juego tenía que estudiar muy bien cuál sería el elegido porque no habría otro en un tiempo. «El primer juego que me pasé fue el Sonic y recuerdo también Asterix y Obelix y el FIFA y alguno de fútbol que se veía desde arriba. Eso en la parte de consolas. Por parte de mi abuelo y de mi tío también la parte de juegos de ordenador, Monkey Island, Indiana Jones, Simon the Sorcerer, Legends of Kyrandia… Yo lo veía normal, pero si lo pienso ahora yo era muy pequeño para estar en ese mundo porque mis amigos no tenían ni consola, esos juegos no los jugaban los niños de antes», explica al principio de una videollamada.
Otras consolas las conoció por sus amigos porque también eran caras, «y me regalaron una PSOne, la última revisión, la más pequeñita y mas barata. Encima me la regalaron mis padres y, después de hacer el esfuerzo, al mes les tocó otra en un sorteo», añade. Lo siguiente fueron los ordenadores, recuerda Perxitaa que tuvo que descambiar varias veces un monitor por los píxeles muertos. Afirma que su padre era un friki de la tecnología y él representaba la parte más gamer en la familia, «mi padre me llevaba a una feria que había en Madrid. En aquella época, con 14 o 15 años me monté un ordenador por piezas y sin ayuda de mis padres ni nada. Ahora es más normal pero en el 2000 y poco no lo era, me instalaba Linux -probé Ubuntu y otro-, iba mirando por foros, hacía reviews que me enviaban de China rollo Tacens y alguna marca más como cajas de ordenador, fuentes de alimentación… y hacía fotos y una review en un foro llamado Hard2xtreme.com», señala, y añade que fue el ganador del primer torneo online que hizo PlayStation en España de FIFA, premiado con unas películas en Blu-ray, «había poca gente, no era tan bueno el nivel», puntualiza.
Arquitecto ante la falta de carreras para desarrollar videojuegos
A la hora de elegir carrera universitaria no le gustaba la programación ni las matemáticas pero sí diseñar y tener ideas, pero como no había carreras específicas de videojuegos decidió seguir los pasos de su padre, arquitecto técnico, y, aunque barajó estudiar Diseño Industrial, al final se inclinó por Arquitectura. Afirma: «Mi padre hacía mucha obra pública, muchos institutos y colegios por la Comunidad Valenciana y me hacía ilusión pensar cómo sería el colegio en el que se criarían los niños del futuro o un parque y que la gente dijera que se había criado en él. Pensaba que te tenía que llenar mucho la vida crear algo que la gente pudiera disfrutar, y al final he acabado haciendo vídeos, otro contenido que, de una manera u otra, llega a la gente y le hace disfrutar también».
